El conflicto entre Krafton y los fundadores de Unknown Worlds escala en los tribunales.
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La disputa en torno a Subnautica 2 se intensificó con nuevas demandas y acusaciones cruzadas. Krafton, la editora surcoreana que adquirió Unknown Worlds en 2021, sostiene que tres exdirectivos —Charlie Cleveland, Max McGuire y el exCEO Ted Gill— descargaron ilícitamente cientos de miles de archivos confidenciales antes de su despido en julio de 2025. Entre ellos se encontrarían planos tridimensionales y datos técnicos esenciales para el futuro del juego.
Por su parte, los acusados aseguran que su acceso a esta información formaba parte de sus funciones ejecutivas y denuncian que Krafton los destituyó para evitar el pago de un bono por desempeño estimado en 260 millones de dólares.
Cronología del conflicto
El desarrollo de Subnautica 2 comenzó en abril de 2022 con la meta de lanzar una versión en acceso anticipado en 2025. Sin embargo, la demora anunciada en julio de 2025 coincidió con la salida de los fundadores de Unknown Worlds, quienes rápidamente respondieron con demandas por despido injustificado e incumplimiento contractual. Según ellos, el juego había alcanzado los objetivos internos necesarios para cumplir con los plazos pactados.
Krafton acusa a exdirectivos de Unknown Worlds de filtrar datos de Subnautica 2
Krafton, en cambio, argumentó que los despidos respondían a incumplimientos laborales y no a temas económicos, y presentó ante la corte de Delaware acusaciones formales de robo de propiedad intelectual.
Archivos, dispositivos y acusaciones técnicas
Un punto clave en la disputa son los archivos descargados en los meses previos a la salida de los directivos. Según Kevin Negangard, experto en tecnología forense de la firma Alvarez & Marsal, se habrían transferido cientos de miles de documentos en formatos como Autodesk Maya, utilizados en modelado y animación 3D.
Krafton acusa a exdirectivos de Unknown Worlds de filtrar datos de Subnautica 2
La editora solicitó un análisis forense de los dispositivos electrónicos de los exdirectivos, pero el tribunal lo rechazó el 12 de septiembre de 2025 al considerarlo demasiado invasivo en esta etapa del proceso.
Impacto en la industria y en la comunidad gamer
La disputa no solo retrasa la secuela, actualmente prevista como mínimo para 2026, sino que también expone las tensiones entre la creatividad de los equipos y los intereses corporativos. Para la comunidad de jugadores, la incertidumbre genera frustración, mientras que en la industria el caso refleja un patrón frecuente: la judicialización de conflictos sobre propiedad intelectual, despidos y beneficios económicos.