Luego de que la Azzurra quedará por tercera vez consecutiva fuera del Mundial, Andrea Abodi exigió cambios de raiz en la Federación Italiana de Fútbol
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La Selección de Italia volvió a quedarse afuera de un Mundialy profundizó una crisis sin precedentes. Tras caer en la repesca ante Bosnia y Herzegovina, el país asumió que deberá esperar hasta 2030 para volver a competir en la máxima cita.
La derrota, tras empatar 1-1 en 120 minutos y caer posteriormente 4-1 en los penales, marcó la tercera eliminación consecutiva en el camino mundialista para la Azzurra, que no disputa una Copa del Mundo desde Brasil 2014, edición en la que quedó afuera en fase de grupos por Costa Rica y Uruguay.
Italia quedó afuera de su tercer Mundial consecutivo
El impacto fue inmediato y trascendió lo deportivo. El ministro de Deportes, Andrea Abodi, pidió cambios profundos en la estructura del fútbol nacional: "Es evidente para todos que el fútbol italiano debe ser refundado y que este proceso tiene que empezar por una renovación de la cúpula de la Federación Italiana de Fútbol(FIGC)".
"El Gobierno ha demostrado concretamente, en estos años, su compromiso a favor de todo el movimiento deportivo italiano; considero objetivamente incorrecto intentar negar las propias responsabilidades sobre la tercera falta de clasificación consecutiva al Mundial, acusando a las Instituciones de un presunto incumplimiento y menospreciando la importancia y el nivel profesional de otros deportes", afirmó.
En la misma línea, agregó: "Continuaremos, como hemos hecho hasta ahora, haciendo lo que compete a las instituciones, pero se requiere responsabilidad, humildad y respeto por parte de todos. Italia debe volver a ser Italia, también en el fútbol mundial".
Andrea Abodi llamó a realizar un cambio profundo en el fútbol italiano
Las críticas apuntan directamente a la conducción de la FIGC, encabezada por Gabriele Gravina, quien convocó a un consejo federal para la próxima semana y reconoció el delicado presente: "Es una crisis profunda, una crisis general que exige una reflexión global".
La eliminación volvió a exponer las falencias estructurales del fútbol italiano, que acumula más de una década sin protagonismo en Mundiales y ahora enfrenta un escenario de reformas urgentes, con fuerte presión política y social para cambiar el rumbo.