En un acto que ha generado indignación nacional, el gobernador comunista de Minnesota, Tim Walz, junto a su junta de indultos integrada por el fiscal general Keith Ellison y la jueza Natalie Hudson, concedió un perdón a Tou Lue Vang (también referido como Tue Lue Vang), un inmigrante ilegal de Laos condenado por violación reiterada de una niña de solo 10 años.
Esta decisión, recomendada por la Comisión de Revisión de Clemencia de Minnesota el 10 de junio de 2026, no solo es un escándalo moral, sino un peligroso precedente que prioriza a delincuentes extranjeros sobre la seguridad de los niños estadounidenses.
Vang, quien estaba a punto de ser deportado, vio cómo su orden de remoción se veía amenazada por este indulto, hasta que intervino el gobierno federal. Los hechos son escalofriantes. Entre 2002 y 2004, Vang abusó sexualmente de manera repetida a una niña de 10 años. En una ocasión, intentó sobornarla con 10 dólares para que guardara silencio.
Cuando fue interrogado por la policía, no mostró remordimiento: justificó sus crímenes afirmando que ''es una cosa cultural. Casarse y tener sexo con niñas tan jóvenes como de 12 años''. Además, culpó a la víctima, exigiendo que también fuera arrestada. En 2006 fue condenado por conducta sexual criminal de primer grado. Un juez de inmigración del Departamento de Justicia emitió una orden final de deportación el 31 de octubre de ese mismo año.
El gobernador comunista de Minnesota, Tim Walz, indultó a un inmigrante ilegal que violó a una niña de 10 años
Vang había ingresado a Estados Unidos en California en 1994 y recibió estatus legal durante la administración Clinton. Ese estatus fue revocado tras su condena. Su perfil no deja lugar a dudas: es un depredador sexual convicto que perdió cualquier derecho a permanecer en el país al violar gravemente a una menor.
Otorgarle clemencia no solo ignora el sufrimiento de la víctima y el riesgo que representa para otras niñas, sino que envía un mensaje devastador: los políticos ''santuario'' están dispuestos a proteger a criminales extranjeros antes que a sus propios ciudadanos. Esta decisión repugnante revela una desconexión total de los demócratas con la realidad y con la justicia básica.
Walz llegó a describir a Vang como un ''miembro crítico de la comunidad'' y un ''contribuyente'' que genera empleos, refiriéndose falsamente a él como ''ciudadano''. Afirmó que Minnesota no estaría más segura si era deportado a un país que no ha visitado desde niño. Estas declaraciones minimizaron la atrocidad de violar repetidamente a una niña de 10 años y tratan de humanizar a un abusador que intentó comprar el silencio de su víctima y culpó a la menor.
Es un insulto a todas las familias estadounidenses y especialmente a las víctimas de abuso sexual infantil. Proteger a alguien que ve el abuso de menores como ''una cosa cultural'' no es compasión ni justicia restaurativa; es negligencia criminal por parte de autoridades electas. No es un caso aislado. En mayo de 2026, la misma comisión indultó a otro inmigrante ilegal laosiano, Jai Vang, con antecedentes por robo a mano armada y conducir ebrio.
El patrón es claro: Minnesota, bajo el liderazgo de Walz y sus aliados santuario, actúa sistemáticamente para obstaculizar la deportación de delincuentes graves. Estas políticas no solo socavan el estado de derecho, sino que exponen a comunidades enteras a riesgos evitables.
El pedófilo ilegal fue identificado como Tou Lue Vang y obtuvo su estatus durante el gobierno del demócrata Bill Clinton
Las reacciones del gobierno federal
El Departamento de Seguridad Nacional (DHS) condenó con dureza la decisión. La secretaria asistente interina Lauren Bis declaró: ''La decisión del gobernador Tim Walz de indultar a un inmigrante ilegal condenado por violación de niños para que pueda permanecer en nuestro país es repugnante. Estos son los criminales ilegales que él y sus políticos santuario están protegiendo''. El DHS subrayó que el indulto pretendía eliminar las condenas que hacían a Vang removible, frustrando el proceso de deportación.
La intervención decisiva llegó del secretario de Estado Marco Rubio. Días antes de la deportación programada, Rubio actuó para terminar el estatus legal de Vang en Estados Unidos y eliminar cualquier obstáculo creado por el indulto de Walz.
En declaraciones a Fox News Digital, Rubio fue contundente: ''Hace solo unas semanas, un violador de niños extranjero fue liberado para volver a poner en peligro a los niños estadounidenses después de recibir un perdón del gobernador Tim Walz de Minnesota''.
Tras la intervención de Marco Rubio, el pedófilo ilegal fue expulsado de los Estados Unidos
Rubio recordó los hechos: ''Tue Lue Vang admitió cometer crímenes atroces contra una niña de 10 años en Minnesota. Intentó pagar a su víctima por su silencio y descartó sus actos de abuso infantil como 'una cosa menor'''. ''Justo días antes de que fuera programado para ser deportado, el gobernador de Minnesota lo indultó, liberándolo para que pusiera en peligro nuevamente a las familias estadounidenses'', lamentó. ''Los estadounidenses nunca deberían tener que vivir con miedo a que depredadores sexuales extranjeros, protegidos de la deportación por sus propios funcionarios electos, puedan ponerlos en peligro a ellos o a sus hijos'', añadió Rubio.
Gracias a su intervención, Vang fue finalmente removido del país y ya no representa una amenaza para ninguna familia estadounidense. Este caso expone la profunda falla de las políticas santuario: priorizan ideología sobre seguridad infantil.
El indulto a Vang no solo fue un error grave, sino un acto de desprecio hacia las víctimas y hacia el pueblo que espera que sus líderes protejan primero a los inocentes. La acción firme del gobierno federal y de Rubio restaura algo de justicia, pero el precedente peligroso establecido por Walz y su junta permanece como advertencia de hasta dónde pueden llegar ciertas políticas cuando se antepone la agenda política a la protección de los más vulnerables.
El comunista Walz había calificado a Vang como un ''miembro crítico de la comunidad'' y su indulto pretendía derribar la orden de expulsión del país