Varias ciudades y condados de Minnesota se han rebelado contra el nuevo diseño de la bandera estatal impulsado por el gobernador demócrata Tim Walz y continúan exhibiendo el antiguo emblema oficial, en una disputa que ya se ha transformado en un nuevo foco de tensión política y cultural dentro del estado.
El rechazo ha sido particularmente visible en la ciudad de Champlin, ubicada en el área metropolitana de Minneapolis, donde las autoridades locales decidieron mantener la bandera anterior pese a la entrada en vigor del nuevo diseño aprobado en 2023.
El alcalde Ryan Sabas se convirtió en una de las voces más críticas contra el proceso impulsado por la administración estatal y acusó al gobierno demócrata de excluir a los ciudadanos de una decisión que considera profundamente simbólica para la identidad de Minnesota.
Según Sabas, nunca antes había recibido tantas opiniones de residentes sobre un mismo asunto. El alcalde sostiene que una clara mayoría de los habitantes de su ciudad prefiere conservar la antigua bandera estatal y considera que el nuevo diseño no representa adecuadamente la historia ni la cultura local.
''Estas son las astas de bandera del pueblo. Esta es una decisión del pueblo'', afirmó Sabas, quien cuestionó duramente al gobernador comunista Walz y a la legislatura controlada por los demócratas por haber delegado el re-diseño a una comisión reducida en lugar de permitir un debate amplio o una consulta popular.

El reemplazo de la bandera de Minnesota
La antigua bandera de Minnesota, utilizada desde 1983, presentaba un fondo azul con el sello estatal, que incluía la imagen de un agricultor y un indígena estadounidense, además del lema y la fecha de fundación del estado. El nuevo diseño, mucho más minimalista, muestra una figura geométrica oscura que representa el mapa del estado, un fondo azul claro y una estrella de ocho puntas inspirada en la llamada Estrella del Norte o bien en la bandera de Somalía.
Aunque la comisión encargada del re-diseño aseguró que el proceso incluyó participación pública y más de 2.500 propuestas enviadas por ciudadanos, los opositores señalan que la decisión final fue tomada por un pequeño grupo que no reflejaba la opinión general de la población. Para Sabas, los demócratas aprovecharon su control de la gobernación, la Cámara de Representantes y el Senado estatal para imponer un cambio sin suficiente consenso social.
''Podrían haber llevado el tema al pleno legislativo y permitir que todos votaran, pero eligieron que un grupo selecto decidiera por millones de personas'', criticó el alcalde.

El debate sobre la bandera se ha convertido además en un símbolo de descontento político más amplio. Algunos sectores conservadores consideran que el nuevo emblema elimina elementos históricos importantes y lo califican de ''frío'', ''vacío'' y carente de identidad. Otros críticos han señalado las claras similitudes entre la nueva bandera y la bandera de Somalia, una comparación que ha sido utilizada especialmente en círculos políticos conservadores y redes sociales.











