La congresista demócrata Rashida Tlaib presentó una iniciativa para impedir que las autoridades federales de inmigración utilicen determinados datos de pasajeros aéreos, en una nueva ofensiva de los sectores progresistas del Partido Demócrata contra la política migratoria del presidente Donald Trump.
El proyecto, denominado ''No TSA Data for ICE Act'', busca restringir la capacidad del Servicio de Inmigración y Control de Aduanas (ICE) y de la Oficina de Aduanas y Protección Fronteriza (CBP) para acceder a información recopilada por la Administración de Seguridad en el Transporte (TSA). Entre los datos afectados estarían los registros utilizados para la revisión de pasajeros, información de viajes y determinados datos personales adquiridos a través de intermediarios privados.
Tlaib sostiene que el intercambio de información entre la TSA y las autoridades migratorias está siendo utilizado para identificar y detener a inmigrantes que se encuentran en situación migratoria irregular o pendiente. Según la legisladora comunista de Michigan, los aeropuertos se han convertido en lugares donde los agentes pueden localizar fácilmente a personas que podrían estar sujetas a procedimientos migratorios.
La congresista acusó a la TSA de colaborar con la estrategia de ICE y calificó el uso de los datos como una forma de ''perseguir a las comunidades inmigrantes''. También afirmó que los inmigrantes deberían poder viajar dentro de Estados Unidos sin temor a ser detenidos o deportados.
La comunista Rashida Tlaib propuso una demencial ley para limitar las capacidades de las distintas agencias para el control migratorio
Sin embargo, la propuesta recibió duras críticas de funcionarios de seguridad, quienes advirtieron que limitar el intercambio de información entre agencias federales podría crear vulnerabilidades en la protección del país.
Un portavoz de la TSA acusó a Tlaib de intentar debilitar las capacidades del Departamento de Seguridad Nacional (DHS) para detectar amenazas. El funcionario recordó que el DHS fue creado precisamente para evitar que la información relevante permanezca separada entre distintas agencias, lo que podría generar puntos ciegos aprovechables por organizaciones terroristas u otros adversarios.
La advertencia adquiere especial relevancia mientras Estados Unidos se acerca al aniversario de los atentados terroristas del 11 de septiembre. Desde la perspectiva de la TSA, impedir que sus datos puedan ser utilizados por otras agencias federales podría dificultar la identificación de personas consideradas potencialmente peligrosas y afectar los mecanismos de coordinación desarrollados después de los ataques de 2001.
Funcionarios de TSA lanzaron durísimas críticas a la demócrata musulmana y advirtieron sobre potenciales peligros terroristas si avanza el proyecto
La iniciativa de Tlaib también pretende impedir que el DHS pueda excluir a una persona de programas de viajeros confiables, como ''TSA PreCheck'', únicamente por actividades protegidas por la Primera Enmienda. Entre ellas se incluirían la participación en protestas o las expresiones públicas de oposición al Gobierno.
Sus defensores presentan esta disposición como una ''protección de las libertades civiles'' y contra posibles represalias políticas. Sin embargo, sus detractores y el grueso de la sociedad consideran que el proyecto mezcla cuestiones migratorias con mecanismos diseñados para garantizar la seguridad aeroportuaria y podría limitar la capacidad del gobierno para evaluar riesgos de manera integral.
De aprobarse, la legislación reduciría considerablemente la capacidad de las distintas agencias del DHS para coordinarse en materia de aplicación de las leyes migratorias. Precisamente esa coordinación ha sido una de las herramientas utilizadas por la administración Trump para intensificar los controles migratorios desde el regreso del presidente a la Casa Blanca en enero de 2025.
El presidente Donald Trump lleva a cabo una importante agenda contra la inmigración ilegal
La propuesta tiene muy pocas posibilidades de avanzar en el actual Congreso, controlado por los republicanos. Aun así, forma parte de una campaña más amplia de los demócratas progresistas contra la política migratoria de Trump, que ha incluido fuertes críticas a las operaciones de ICE y a las medidas adoptadas para aumentar las deportaciones.
El debate promete continuar mientras Trump mantiene su ofensiva para reforzar la seguridad fronteriza y ampliar las operaciones de deportación, mientras sectores progresistas del Partido Demócrata buscan limitar las herramientas utilizadas por ICE y otras agencias federales.