Washington mantiene la presión sobre Beijing mientras extiende la tregua comercial y negocia mayores compromisos en agricultura, tecnología y minerales.
Estados Unidos y China acordaron extender hasta el 10 de enero la tregua comercial que mantenían vigente, una decisión anunciada por el secretario del Tesoro estadounidense, Scott Bessent. La prórroga permite a la administración de Donald Trumpganar tiempo para negociar un acuerdo económico más amplio sin renunciar a las condiciones que Washington busca obtener de Beijing.
Bessent confirmó el acuerdo este miércoles después de reunirse nuevamente con el viceprimer ministro chino He Lifeng, principal negociador económico de Beijing. El encuentro se produjo después de una ronda de conversaciones celebrada durante el fin de semana en Nueva York y forma parte de los esfuerzos para resolver los asuntos pendientes antes de la reunión que Trump y Xi Jinping mantendrán en Washington.
''Nos reunimos hoy para ver si podíamos lograr un acuerdo más grande en lugar de una serie de acuerdos pequeños'', explicó Bessent, quien señaló que ambas partes decidieron extender el denominado Acuerdo de Busan hasta el 10 de enero. El pacto estaba previsto inicialmente para expirar el 10 de noviembre.
El secretario del Tesoro, Scott Bessent, mantuvo una reunión con el viceprimer ministro de China, en la que se acordó una extensión de la tregua comercial
La extensión representa una oportunidad para que Washington mantenga la presión negociadora mientras evalúa el cumplimiento de los compromisos asumidos por China. Bessent advirtió que algunos de los compromisos de Beijing todavía no se han cumplido completamente y señaló que existen asuntos pendientes en materia agrícola y de suministro de tierras raras. La administración Trump busca así que cualquier eventual acuerdo más amplio esté acompañado por compromisos concretos y verificables.
Uno de los avances señalados por Bessent fue el incremento de las compras chinas de productos agrícolas estadounidenses. China ha avanzado en sus adquisiciones de soja, aunque el secretario del Tesoro afirmó que Beijing continúa por debajo de otros compromisos agrícolas. De acuerdo con información sobre las negociaciones, Washington también busca mayores garantías sobre el suministro de minerales críticos y tierras raras, recursos fundamentales para industrias estadounidenses de tecnología y defensa.
El gobierno de Trump también contempla una reducción recíproca de aranceles sobre productos considerados no sensibles. La propuesta permitiría disminuir las tarifas aplicadas a unos 30.000 millones de dólares en bienes por cada lado, aunque las negociaciones todavía no han concluido y no existe un acuerdo definitivo sobre ese paquete.
En el marco de la visita de Xi Jinping a Estados Unidos, el gobierno de Trump contempla una posible reducción de aranceles mutuos
La estrategia de Washington mezcla, de esta manera, la búsqueda de estabilidad comercial con una exigencia de reciprocidad. Bessent dejó abierta la posibilidad de mantener el acuerdo actual después de enero o avanzar hacia un pacto de mayor alcance, aunque reconoció que todavía no está definido cuál de las dos alternativas será posible.
El acuerdo de Busan surgió de la reunión que Trump y Xi Jinping mantuvieron en Corea del Sur en 2025 y permitió reducir temporalmente la escalada arancelaria entre las dos mayores economías del mundo. También incluyó compromisos relacionados con las exportaciones chinas de tierras raras y minerales críticos y con las compras de productos estadounidenses por parte de Beijing. La extensión evita, por ahora, que las diferencias comerciales vuelvan a provocar una nueva ronda de aumentos de aranceles y represalias.
La llegada de Xi a Washington elevó la importancia de las negociaciones. El mandatario chino arribó a la base aérea Andrews para iniciar una visita de Estado y fue recibido por Trump y la primera dama, Melania Trump. La reunión entre ambos líderes constituye una nueva oportunidad para abordar los principales puntos de tensión entre Washington y Beijing.
Donald Trump recibió a Xi Jinping en la Base Aérea Andrews, para dar inicio a la gira del mandatario chino en Estados Unidos
Además del comercio, las conversaciones incluyen la competencia tecnológica, la inteligencia artificial, las tierras raras y cuestiones de seguridad. Estados Unidos y China también trabajan en la creación de un mecanismo de comunicación para advertir sobre incidentes relacionados con inteligencia artificial, incluidos riesgos vinculados con sistemas autónomos y posibles ataques cibernéticos o biológicos.
Para la administración Trump, la prórroga permite mantener abiertas las negociaciones sin abandonar sus reclamos sobre acceso a mercados, compras agrícolas, minerales estratégicos y condiciones comerciales más equilibradas. Al mismo tiempo, evita una ruptura inmediata que podría afectar a empresas y consumidores de ambos países.