En agosto de 2025, la CEO woke de Cracker Barrel, Julie Felss Masino, indignó a todo el mundo al cambiar el icónico logotipo de la cadena de restaurantes como parte de un proyecto de renovación de la empresa que costaría más de 700 millones de dólares.
El reemplazo del clásico logotipo de 47 años, el cual presentaba el nombre del restaurante junto a un hombre sentado en una silla y recostado sobre un barril, causó tanta indignación en el público que hasta el presidente Donald Trump se pronunció sobre el asunto.
"Cracker Barrel debería volver al antiguo logotipo, admitir un error basado en la respuesta de los clientes (la encuesta definitiva) y gestionar la compañía mejor que nunca", escribió el presidente en sus redes sociales en su momento. "Han conseguido mil millones de dólares en publicidad gratuita si juegan bien sus cartas. Es muy difícil de hacer, pero es una gran oportunidad. Hagan una gran conferencia de prensa hoy", agregó.
Esta decisión causó estragos en la compañia y le costó su puesto a Fells Masino. Este lunes, Cracker Barrel anunció que Masino dejará el cargo luego de tres años desempeñándose como la directora ejecutiva y será reemplazada por David Deno.
Julie Felss Masino.
Un fracaso millonario
El cofundador de Cracker Barrel, Tommy Lowe, se sumó a la bronca y calificó el nuevo logotipo de "patético".
"Están intentando modernizarse para ser como la competencia; Cracker Barrel no tiene competencia. Escuché que ella [Masino] estuvo en Taco Bell. ¿Qué sabe Taco Bell sobre Cracker Barrel y comida campestre? Tienen que trabajar en la comida y el servicio, y dejar el barril y el logotipo en paz", afirmó Lowe en una entrevista con un canal de televisión local.
Aunque la empresa inicialmente redobló la apuesta, la furia de la gente y la intervención de Trump hicieron que el diseño original vuelva a hacer el logo oficial de la marca.