El gobierno de Donald Trump mantuvo conversaciones con el régimen de China antes de las reuniones a celebrarse en mayo entre ambos mandatarios.
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Funcionarios económicos de alto nivel de Estados Unidos y China mantuvieron este jueves conversaciones calificadas como ''francas'' y ''constructivas'', en un contexto de crecientes tensiones comerciales y a pocos días de la cumbre clave entre el presidente estadounidense Donald Trump y su par chino Xi Jinping, prevista para mediados de mayo en Beijing.
El secretario del Tesoro de Estados Unidos, Scott Bessent, informó que dialogó por videoconferencia con el viceprimer ministro chino He Lifeng, acompañado por el representante comercial estadounidense Jamieson Greer. Según detalló, el encuentro abordó temas centrales de la relación bilateral, con especial énfasis en las políticas comerciales recientes de China y su impacto en la economía global.
Bessent señaló que durante la conversación expresó la preocupación de Washington por las nuevas regulaciones impulsadas por Beijing, las cuales tienen un carácter ''provocativo'' y generan efectos negativos sobre las cadenas de suministro internacionales.
Estas normas, introducidas en las últimas semanas, establecen un marco legal que permitiría sancionar a empresas extranjeras que intenten reducir su dependencia de insumos clave provenientes de China, como minerales estratégicos y componentes industriales.
El secretario del Tesoro de Estados Unidos, Scott Bessent, acompañado por el representante comercial estadounidense, Jamieson Greer
La medida ha sido interpretada como un intento del gobierno chino de reforzar su control sobre sectores críticos, en un momento en que Estados Unidos y otros países buscan diversificar sus fuentes de abastecimiento para reducir riesgos geopolíticos y económicos. Desde la administración Trump, estas políticas son vistas como un obstáculo directo a los esfuerzos por construir cadenas de suministro más resilientes y menos dependientes de un solo país.
En contraste, medios estatales chinos informaron que He Lifeng manifestó ''serias preocupaciones'' por las medidas comerciales adoptadas recientemente por Estados Unidos, a las que calificó de restrictivas. No obstante, ambas partes coincidieron en la necesidad de mantener el diálogo, gestionar las diferencias y avanzar en áreas de cooperación, en un intento por evitar una escalada mayor en las tensiones.
El intercambio se produce en la antesala de la visita de Trump a Beijing, programada para los días 14 y 15 de mayo, un encuentro que podría resultar decisivo para el futuro de la relación económica entre las dos mayores potencias del mundo.
Donald Trump y Xi Jinping se reunirán en la segunda semana de mayo para redefinir la relación comercial entre Estados Unidos y China
Según fuentes oficiales, las conversaciones actuales buscan sentar las bases para posibles acuerdos, incluyendo compromisos de China para aumentar la compra de productos agrícolas estadounidenses y la creación de mecanismos conjuntos para resolver disputas comerciales.
Sin embargo, las diferencias estructurales entre ambos países siguen siendo significativas. Washington ha cuestionado reiteradamente prácticas económicas de China como los subsidios estatales, las restricciones al acceso de empresas extranjeras y el uso estratégico de recursos naturales. En particular, preocupa el dominio chino en la producción y exportación de minerales críticos, esenciales para industrias tecnológicas y de defensa.
A estas tensiones económicas se suman factores geopolíticos. En una conversación paralela, el canciller chino Wang Yi advirtió al secretario de Estado estadounidense Marco Rubio que la cuestión de Taiwánconstituye el principal punto de fricción en la relación bilateral. Este señalamiento subraya la complejidad del vínculo entre ambos países, donde los intereses comerciales y de seguridad están estrechamente vinculados.
China le comunicó a Estados Unidos que la situación de Taiwán es el principal foco de fricción en la relación entre ambos países
Las relaciones entre Washington y Beijing han atravesado varios episodios de conflicto en los últimos años, incluyendo una prolongada guerra comercial caracterizada por la imposición de aranceles y restricciones mutuas. Aunque ambas partes alcanzaron una tregua el año pasado, el equilibrio ha sido frágil y sujeto a constantes tensiones.
Este diálogo reciente refleja tanto la voluntad de mantener abiertas las vías de negociación como la persistencia de desacuerdos profundos. Mientras Estados Unidos insiste en la necesidad de reglas más equitativas y mayor transparencia, China continúa defendiendo su modelo económico y sus políticas industriales.