Legisladores republicanos de Estados Unidos han solicitado formalmente al secretario de Estado, Marco Rubio, que utilice el poder de veto del país en el Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas para impedir la eventual designación de Michelle Bachelet como próxima secretaria general del organismo internacional. La iniciativa, liderada por el congresista Chris Smith, refleja una fuerte oposición dentro del sector conservador estadounidense a la candidatura de la ex-mandataria comunista chilena, basada en su historial político y su desempeño en organismos multilaterales.
Mediante una carta, los legisladores argumentan que la trayectoria de Bachelet demuestra una tendencia consistente a promover políticas favorables al aborto desde posiciones de poder, tanto a nivel nacional como internacional. En ese sentido, consideran que su eventual liderazgo al frente de la ONU podría profundizar una desviación del organismo respecto a su misión fundacional de mantener la paz y la seguridad internacionales.
Uno de los principales cuestionamientos se centra en su gestión como alta comisionado de las Naciones Unidas para los derechos humanos. Durante ese período, Bachelet criticó públicamente el fallo de la Corte Suprema de Estados Unidos en el caso Dobbs v. Jackson Women’s Health Organization'', que estableció que la Constitución no garantiza el derecho al aborto y devolvió a los estados la facultad de legislar sobre la materia.
La ex mandataria calificó la decisión como un ''gran retroceso'' para los derechos de las mujeres, una postura que fue duramente cuestionada por los legisladores republicanos, quienes la interpretaron como una injerencia en asuntos internos estadounidenses.

De acuerdo con los firmantes de la carta, este tipo de declaraciones evidencia una falta de respeto por la soberanía nacional, uno de los principios que debería guiar el accionar del secretario general de la ONU. En esa línea, advierten que Bachelet no cumple con los criterios planteados por la actual administración estadounidense, que ha enfatizado la necesidad de un liderazgo enfocado en la transparencia, la rendición de cuentas y el respeto a las decisiones internas de los Estados miembros.
Las críticas también abarcan su paso por ONU Mujeres, donde se desempeñó como directora ejecutiva. Según los legisladores, durante su gestión promovió activamente el concepto de ''derechos reproductivos'', término que incluye el acceso al aborto. Este enfoque forma parte de una agenda ideológica que genera divisiones entre los países y excede el mandato original de las Naciones Unidas.










