La administración del presidente Donald Trump ha intensificado su campaña económica y militar destinada a aislar a Irán, combinando un bloqueo naval con un amplio régimen de sanciones que busca cortar las principales fuentes de ingresos y financiamiento del régimen de Teherán. El secretario del Tesoro, Scott Bessent, defendió la estrategia y aseguró que Estados Unidos está ejecutando una operación de presión económica sin precedentes.
''Estamos ejecutando la Operación Marginación Económica ahora mismo, y esta es la mayor operación de aislamiento económico en la historia del mundo'', afirmó Bessent. El funcionario sostuvo que Washington pretende ''asfixiar a este régimen'' mediante una combinación de sanciones financieras y restricciones al comercio petrolero.
Según Scott Bessent, ambas herramientas representan un golpe particularmente poderoso porque atacan simultáneamente los ingresos energéticos y las redes financieras que han permitido al gobierno iraní sostener sus operaciones. El secretario señaló además que el suministro de crudo iraní disponible para China, el principal comprador del petróleo de Teherán, estaría disminuyendo rápidamente.
Bessent estimó que quedan alrededor de 30 millones de barriles que Beijing todavía no ha adquirido, pero aseguró que el bloqueo dificulta que Irán pueda reponer esas reservas mediante nuevas exportaciones. ''El bloqueo está funcionando. Está funcionando como nunca hemos visto'', afirmó, presentando la estrategia como una herramienta capaz de ejercer una presión decisiva sobre el régimen.















