La Justicia de Nueva York liberó de cualquier responsabilidad penal a una mujer que asesinó brutalmente a sus dos hijos por padecer "psicosis posparto".
Un juez neoyorquino declaró inimputable a una madre que mató a sus dos hijos en un refugio por supuestamente padecer "psicosis posparto", en un caso que guarda similitudes escalofriantes con el de la enfermera Lindsay Clancy, la infanticida que las feministas convirtieron en un símbolo.
La madre, Dimone Fleming, de 26 años, se libró de cualquier responsabilidad penal pese a haber confesado que asesinó a sus dos hijos —Daishawn Fleming, de 3 años, y Octavius Canada, de 11 meses— en un refugio familiar del barrio del Bronx. El psiquiatra forense que la evaluó declaró que la acusada estaba "gravemente psicótica y desconectada de la realidad".
Según el profesional, Fleming cometió los homicidios porque sufría alucinaciones, estaba convencida de que el mundo se terminaba y creía que un espíritu había invadido su cuerpo, por lo que debía "purificar" a sus hijos quitándoles la vida. La imputada había estado internada en un hospital psiquiátrico durante dos meses, donde le diagnosticaron trastorno depresivo mayor y le recetaron medicación.
Las criaturas asesinadas por su madre.
Sin embargo, la asesina no tomó los fármacos indicados y en su lugar consumió marihuana a diario, lo que agravó sus síntomas de salud mental.
La noche del 26 de noviembre de 2022, un empleado del refugio llamó a la policía tras advertir agua y humo saliendo del departamento de Fleming. Los agentes encontraron a la madre "actuando de manera irracional" y la trasladaron a un hospital para una evaluación, sin percatarse de que había dos niños sin vida bajo una pila de ropa en la bañera, hasta que el entonces novio de Fleming y padre de una de las criaturas los encontró poco después.
Fleming confesó ser la autora del crimen y fue acusada de asesinato en primer grado. Sin embargo, debido a que la justicia de Nueva York consideró que enjuiciarla "no previene ni puede prevenir que ocurran estos delitos", no irá a la cárcel. Ahora, un juez determinará su derivación a un centro de salud mental donde podría permanecer internada durante meses o años.