Para la administración Trump, esa decisión merece ser revisada por la Corte Suprema debido a la importancia nacional del asunto. Sauer afirmó que la autoridad del Ejército para determinar quién puede formar parte de las fuerzas armadas es una cuestión de ''importancia excepcional'' y sostuvo que el conflicto constitucional podría volver a presentarse en el futuro si el máximo tribunal no establece una orientación definitiva.
El gobierno también argumenta que los tribunales inferiores aplicaron de manera incorrecta los precedentes de la Corte Suprema relacionados con la deferencia judicial hacia las autoridades militares. Por ello, la administración busca que los magistrados no solo permitan temporalmente la aplicación de la política, sino que también examinen directamente su constitucionalidad y reviertan el razonamiento utilizado por el tribunal de apelaciones.













