La política comercial impulsada por Trump ha estado marcada por una estrategia de mayor presión sobre los socios comerciales de Estados Unidos. Bajo el principio de ''Estados Unidos Primero'', la Casa Blanca ha defendido el uso de aranceles como herramienta para corregir desequilibrios comerciales y negociar condiciones más favorables para la economía estadounidense.
Actualmente, la mayoría de los productos procedentes de India están sujetos a un arancel del 10 % al ingresar al mercado estadounidense. Sin embargo, la administración Trump evalúa la aplicación de nuevos gravámenes a varios países, incluida India, en el marco de investigaciones relacionadas con el exceso de capacidad industrial y con mercancías presuntamente fabricadas mediante trabajo forzado.
Washington también ha planteado aranceles adicionales de hasta el 12,5 % para decenas de países que no han adoptado medidas suficientes para impedir la comercialización de bienes vinculados con prácticas laborales cuestionadas. India ha rechazado esas acusaciones y sostiene que no incurre en esas conductas.














