El secretario de Salud y Servicios Humanos, Robert F. Kennedy Jr., abrió el 24 de agosto una nueva etapa en la revisión de las recomendaciones federales sobre vacunas, una iniciativa que busca hacer más claras las categorías utilizadas por las autoridades sanitarias y ampliar las opciones disponibles para las familias estadounidenses. El proceso se alinea con la agenda del presidente Donald Trump para reformar las políticas de vacunación infantil y dar mayor peso a las circunstancias individuales y a la participación de padres y médicos.
Kennedy publicó un documento solicitando comentarios del público sobre las tres categorías que actualmente utilizan las agencias federales para clasificar las recomendaciones de vacunas. El objetivo es determinar si estas categorías son suficientemente claras para médicos, pacientes y padres y si reflejan adecuadamente las diferencias en la evidencia científica, los beneficios individuales y colectivos y el margen que debe existir para considerar las circunstancias personales.
Actualmente, las recomendaciones se dividen principalmente en tres grupos. El primero corresponde a las vacunas rutinarias o universales, recomendadas prácticamente para toda la población en los grupos correspondientes. Entre ellas se encuentran vacunas contra enfermedades como la poliomielitis y el rotavirus.
La segunda categoría comprende las vacunas basadas en el riesgo. En estos casos, la recomendación se dirige a personas que reúnen determinadas características o enfrentan riesgos específicos, como ciertos trabajadores sanitarios o individuos con condiciones particulares.















