El Departamento de Estado dio un golpe clave para desbaratar una red de influencia e inteligencia cubana que opera en EEUU hace tiempo.
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El secretario de Estado de los EEUU, Marco Rubio, anunció el miércoles la detención de un agente de inteligencia del régimen comunista cubano que residía en el país. El implicado, junto a su esposa y su hijo, permanece bajo custodia federal en espera de que concluya el proceso legal para su posterior deportación.
El ciudadano cubano fue identificado como Carlos Antonio Lloga Domínguez, quien trabajó durante más de una década como "subversivo extranjero" para el Instituto Cubano de Amistad con los Pueblos (ICAP), señalado como el principal grupo de fachada de inteligencia e influencia utilizado por el régimen castrista en suelo estadounidense.
Mientras Lloga Domínguez y su familia aguardan la expulsión del país, Rubio advirtió que el gobierno de Trump cancelará el estatus legal, sancionará y luego expulsará del país a cualquier individuo que mantenga vínculos con dicha organización.
Rubio no dejará que oficiales del régimen comunista continúen operando en los EEUU.
El comunicado oficial del Departamento de Estado
"Lloga Domínguez trabajó durante más de una década para el Instituto Cubano de Amistad con los Pueblos (ICAP) y ha seguido manteniendo vínculos con la red de subversión comunista transnacional durante su residencia en nuestra nación. El ICAP, al cual el secretario Rubio designó para sanciones bajo la Orden Ejecutiva 14404 a principios de este mes, es el nodo central de una extensa operación de inteligencia e influencia cubana que afirma abarcar a más de 2,000 organizaciones en más de 150 países".
"La organización tiene una larga e íntima relación con agentes de la inteligencia cubana; de hecho, el actual presidente del ICAP, Fernando González Llort, es un espía cubano convicto que cumplió 15 años en una prisión estadounidense por su papel en la infame Red Avispa, una enorme red de espionaje ilegal descubierta en Florida a finales de la década de 1990".
"Bajo la Administración Trump, Estados Unidos nunca se convertirá en el hogar de matones del régimen comunista cubano que difunden propaganda, dirigen operaciones de influencia extranjera o buscan emprender una revolución contra la civilización estadounidense. (...) Cualquier ciudadano extranjero involucrado en las operaciones de subversión antiestadounidense del ICAP debe esperar encontrarse pronto en un vuelo de deportación de ICE".