El Gobierno de Trump llama a las escuelas a enseñar los costos humanos del comunismo y socialismo y sus diferencias con el sistema constitucional de EEUU.
El Departamento de Educación de Estados Unidos instó a las escuelas de todo el país a reforzar la enseñanza sobre la historia del comunismo y el socialismo, con especial énfasis en las consecuencias humanas de los regímenes que adoptaron esas ideologías y en el contraste con los principios constitucionales estadounidenses.
La secretaria de Educación, Linda McMahon, emitió el 30 de septiembre una carta dirigida a docentes y líderes educativos en la que pidió que los estudiantes conozcan los efectos históricos de la colectivización, la planificación económica centralizada, la coerción política y la supresión de la disidencia. El llamado forma parte de los esfuerzos de la administración del presidente Donald Trump para fortalecer la educación cívica y advertir sobre los riesgos que pueden derivarse de las ideologías comunistas y totalitarias.
''Los estudiantes deberían poder comparar la verdadera historia de la ideología violenta del socialismo, sus atrocidades generalizadas y sus fracasos con el éxito contrastante de la república constitucional diseñada por los fundadores de Estados Unidos'', afirmó McMahon en la misiva.
La secretaria de Educación de los Estados Unidos solicitó a las escuelas del país que se informen los efectos históricos del comunismo
El Departamento de Educación vinculó la iniciativa con el próximo Día Nacional en Memoria de las Víctimas del Comunismo, que se conmemorará el 7 de noviembre. La fecha busca recordar a las personas que murieron bajo regímenes comunistas y forma parte de una conmemoración establecida durante el primer gobierno de Trump.
En su carta, McMahon señaló episodios históricos como el Gran Salto Adelante y la Revolución Cultural en China, el sistema de gulags soviético, el Holodomor en Ucrania y los asesinatos cometidos durante el régimen de los Jemeres Rojos en Camboya. El Departamento sostiene que estos acontecimientos deben formar parte de la enseñanza para que los estudiantes comprendan las consecuencias de los sistemas políticos que restringieron las libertades individuales y concentraron el poder estatal.
La secretaria también advirtió que una educación que omita esos episodios podría dejar a los jóvenes sin el contexto necesario para evaluar críticamente las propuestas políticas contemporáneas. Su preocupación coincide con datos recientes que muestran un aumento de la valoración positiva del socialismo entre los estadounidenses.
Una encuesta publicada en septiembre encontró que el 43% de los adultos estadounidenses tiene una opinión positiva del socialismo, el porcentaje más alto registrado por la organización desde que comenzó a medir esta cuestión en 2010. Entre los adultos de 18 a 34 años, el respaldo alcanzó el 57%, frente al 34% entre las personas de 55 años o más. La encuesta también registró diferencias partidarias: 65% de los demócratas, 45% de los independientes y 14% de los republicanos expresaron una opinión positiva.
El gobierno de Trump aseguró que la omisión de la correcta información podría dejar a los estudiantes sin el contexto necesario para la formación del pensamiento crítico
McMahon destacó además las medidas adoptadas por distintos estados para incorporar el estudio del comunismo a sus programas educativos. Texas, por ejemplo, exige que los estándares de estudios sociales incluyan contenidos sobre regímenes e ideologías comunistas, acontecimientos históricos y atrocidades, testimonios de víctimas y una comparación entre el comunismo y los principios estadounidenses de libertad, derechos individuales y libre empresa.
Florida, Arizona, Tennessee y Arkansas también figuran entre los estados mencionados por el Departamento de Educación por sus iniciativas relacionadas con la enseñanza sobre el comunismo y el totalitarismo. La agencia federal aclaró que su carta no impone un currículo nacional específico, sino que destaca prácticas y medidas estatales que considera relevantes.
La iniciativa educativa se suma a otras declaraciones de funcionarios de la administración Trump sobre la amenaza que representan los regímenes comunistas. El presidente Trump ha señalado públicamente al comunismo como una amenaza para Estados Unidos, mientras que el secretario de Estado Marco Rubio ha utilizado una postura similar al referirse al gobierno comunista de Cuba y a sus políticas.
El presidente Trump señaló recientemente al comunismo como una gran amenaza para los Estados Unidos