El gobierno del presidente Donald Trump se está preparando para revocar las visas de negocios y turismo de hasta 200.000 extranjeros que ingresaron a los Estados Unidos como visitantes temporales y posteriormente solicitaron asilo, poniendo fin a una vía de abuso en el sistema migratorio que se extendió por años. La medida se aplicaría a las visas B1 y B2 emitidas entre 2016 y 2026.
"Estamos coordinando con el DHS para identificar y revocar las visas de no inmigrante de extranjeros que han venido a los Estados Unidos afirmando ser visitantes de corta duración, pero que luego solicitan asilo para quedarse aquí permanentemente", precisó el vocero del Departamento de Estado, Tommy Pigott.
"Se supone que el asilo no es un vacío legal para eludir la ley de inmigración", añadió Landau, que acertadamente señaló que el sistema migratorio estadounidense se ha visto abrumado por solicitudes que pueden permanecer sin resolver durante años, lo que da a los solicitantes extranjeros tiempo para obtener permisos de trabajo, establecerse en el país y hacer que su expulsión sea cada vez más difícil.
El gobierno de Trump se prepara para llevar a cabo la revocación de visas más grande en la historia de Estados Unidos
Es que, como argumenta la administración Trump, el asilo fue diseñado como un refugio de emergencia para personas que enfrentan persecución por motivos de raza, religión, nacionalidad, opinión política u otros en su país de origen, no como una vía migratoria alternativa para los visitantes que simplemente desean quedarse en Estados Unidos.
Landau puso de ejemplo el caso del colombiano Humberto Coral en su alocución, que ingresó con una visa de turista en 2015, solicitó asilo poco antes de que expirara la visa y posteriormente obtuvo una autorización de empleo que se fue renovando por años. Coral utilizó su tiempo en los EEUU para promover al gobierno de extrema izquierda de su país y criticar a las autoridades estadounidenses que hacen cumplir la ley migratoria.
Desde enero de 2025, el Departamento de Estadoha revocado aproximadamente 175.000 visas que pertenecían a visitantes que cometieron delitos en suelo estadounidense y, en simultáneo, ha restringido la ciudadanía por derecho de nacimiento (ius soli), aunque los tribunales han bloqueado varios de esos esfuerzos.
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