El jefe de gobierno presiona para que se regularicen estos repartidores mientras las empresas avisan que mudarán sus operaciones si la medida es aprobada.
El alcalde comunista de la ciudad de Nueva York, Zohran Mamdani, apoya una iniciativa sindical que obligaría a Amazon y a otros gigantes del comercio electrónico a emplear directamente a miles de sus repartidores, una medida que obligaría a estas empresas a dejar de operar en la Gran Manzana.
La legislación, denominada como Ley de Protección de Repartidores y respaldada por el sindicato Teamsters, prohibiría a las empresas subcontratar el trabajo de almacén y reparto en las instalaciones de última milla y exigiría que estos trabajadores sean empleados directamente por quien opera las instalaciones.
Mamdani calificó el sistema de subcontratación de las empresas como "explotador" y afirmó que el proyecto que él respalda "garantiza que las corporaciones que se benefician de la labor de los trabajadores sean responsables de las consecuencias de sus prácticas comerciales".
Dicho proyecto impondría un costo adicional de 664 dólares al año a los hogares neoyorquinos que reciben sus productos de Amazon y otras compañías, según reveló un estudio de la consultora AKRF. El trabajo de las 5.000 personas que emplean los 40 distribuidores locales con los que trabaja Amazon también estaría en riesgo.
Mamdani ya no sabe qué más hacer para arruinar a New York.
"Estamos comprometidos a crear buenos empleos, apoyar a nuestros miles de empleados y socios de pequeñas empresas locales en la ciudad de Nueva York y ofrecer entregas rápidas y confiables para los neoyorquinos", señaló al New York Post la vocera de Amazon, Kelly A. Nantel.
"Pero tal como está redactada, esta legislación socavaría directamente ese compromiso: amenazando a las pequeñas empresas que realizan entregas a los clientes, poniendo en riesgo los empleos de más de 5.000 de sus empleados y obligándonos a considerar la reubicación de las operaciones de entrega fuera de la ciudad", continuó Nantel.
La coalición New York Delivers, que nuclea a este tipo de trabajadores, se manifestó en contra de este proyecto indicando que amenaza su sustento de vida y convocó a una conferencia de prensa para pedirle a los concejales de la ciudad que rechacen la medida. Según estima esta agrupación, hasta 10.000 puestos de trabajo de reparto podrían estar en riesgo.
Rudy Cazares, un neoyorquino que opera un servicio de entrega de paquetes de Amazon y de FedEx y da trabajo a más de 130 personas, declaró que la legislación, si es aprobada, lo pondría fuera del negocio. "Tendría que cerrar mi negocio. Me quedo sin negocio", sentenció.