Los buenos resultados en la rueda del miércoles junto con los buenos números registrados en el mercado laboral indican que la economía de Trump avanza a buen ritmo.
El S&P 500 y el Nasdaq saltaron a máximos históricos este miércoles, alentados por el progreso de las negociaciones en el conflicto con Irán y un repunte en los fabricantes de chips y otras acciones relacionadas con la Inteligencia Artificial.
Advanced Micro Devices se disparó un 17% hasta alcanzar un máximo histórico tras pronosticar ingresos trimestrales por encima de las expectativas debido a la robusta demanda de sus chips para centros de datos. Las acciones de su rival Intel, por su parte, subieron un 2,4%.
Pero fue principalmente el progreso en las conversaciones entre Irán y EEUU lo que hizo que sea un día de ensueño en los mercados. Las acciones globales subieron y los precios del petróleo se desplomaron después de que el presidente Donald Trump anunciara que un memorando de una página para poner fin a la guerra en el Golfo, dejando temas complejos como el programa nuclear de Irán para más adelante, estaba cerca de firmarse.
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La economía de Trump sigue fuerte
No obstante, Wall Street ha subido en las últimas semanas, con los inversores mirando más allá del conflicto en Oriente Medio y con la "fiebre del oro" de la IA continuando. "La economía avanza a buen ritmo. No hay señales reales de peligro de algo que se acerque siquiera a una recesión. Y con ese telón de fondo, hay que poseer acciones", dijo el analista Thomas Martin.
Empresas como Corning subieron un 14% tras anunciar una alianza con Nvidia para ampliar la producción en EEUU de productos de conectividad óptica utilizados en centros de datos de IA. Hut 8, una empresa de minería de bitcoin, se disparó un 33% después de que firmara un contrato de 15 años por un valor de 9.800 millones de dólares para construir su campus de centros de datos Beacon Point, en Texas.
El mercado laboral estadounidense también mostró un notable repunte en abril. La creación de empleo en el sector privado registró su mayor incremento en 15 meses, un indicador que los analistas locales interpretan como una señal de robustez estructural, incluso con proyecciones globales adversas.
El foco de los operadores de Wall Street está puesto ahora en el viernes, cuando se publique el informe de empleo no agrícola del Departamento de Trabajo, considerado el termómetro definitivo de la economía estadounidense. Economistas consultados por Reuters estiman que 62.000 empleos fueron añadidos en abril tras el repunte de 178.000 en marzo.
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