La semana pasada, el presidente Donald Trump le solicitó a la Corte Suprema de los Estados Unidos que lo avale para dar de baja del Ejército a 29 soldados que se identifican como transgénero.
Hace 19 meses, Trump firmó una orden ejecutiva para remover a los individuos transgénero de las fuerzas armadas, una medida que el secretario de Guerra, Pete Hegseth, implementó con rapidez. Sin embargo, un grupo de soldados trans se opuso a la medida y la judicializó.
Nicolas Talbott, uno de miembros de las fuerzas los que inició la demanda, manifestó que desea alistarse en el ejército, pero se le ha negado debido a su disforia de género. En junio de 2026, una Corte de Apelaciones de los Estados Unidos le dio la razón y paralizó la implementación del decreto, por lo que el gobierno trumpista tuvo que recurrir al máximo tribunal.
Si los jueces de la Corte Suprema de los Estados Unidos rechazan escuchar el caso, los 28 demandantes se mantendrán en sus puestos.
El secretario de guerra, Pete Hegseth, implementó rápidamente la órden de Trump.
El decreto de Trump, titulado "Priorización de la excelencia y preparación militar", explica que la disforia de género no es la única enfermedad mental que el ejército considera incompatible con el servicio activo. Las FFAA norteamericanas también prohíben servir en servicio activo a personas con trastorno bipolar, trastornos alimentarios, conductas suicidas y antecedentes de hospitalización psiquiátrica.
Relacionado a este tema, el Departamento de Guerra informó que se "gastó 11.582.262,99 dólares en psicoterapia para miembros del servicio con disforia de género desde el 1 de enero de 2016 hasta el 14 de mayo de 2021", indicando que 637 soldados recibieron terapia hormonal durante ese período, y que se gastaron más de 3 millones de dólares para realizar 243 cirugías en total.
"Estas personas han ingresado y utilizado el dinero de los contribuyentes para intentar cambiar su género, y la pregunta es: '¿Qué están devolviendo a cambio?'. Es hora de que despertemos y detengamos este sinsentido al que llamamos 'igualdad'", enfatizó el teniente general Jerry Boykin. "Personalmente, aplaudo las intenciones del presidente de lograr que nuestro ejército vuelva a centrarse en ganar las guerras de nuestra nación".