Documentos recientemente desclasificados por el Congreso y publicados por el medio Just The News revelaron que el FBI investigó en secreto a Donald Trump en su primer mandato por presuntos nexos con Rusia en represalia porque el mandatario despidió al entonces director del FBI, el obamista James Comey.
Al mismo tiempo de que el FBI decidía investigar a Trump, Comey cerraba una pesquisa sobre los correos electrónicos de Hillary Clinton, declarando infamemente en una conferencia de prensa "aunque hay evidencia de posibles violaciones de los estatutos sobre el manejo de información clasificada, nuestro criterio es que ningún fiscal razonable presentaría un caso así".
El 9 de mayo de 2017, el entonces fiscal general adjunto Rod Rosenstein envió un memorando al fiscal general Jeff Sessions recomendando que Comey fuera despedido. Este documento explicaba que el Departamento de Justicia consideraba que Comey había gestionado mal la investigación sobre los correos electrónicos de Clinton y que ese mal manejo de la causa daría lugar a que el público ya no confíe en la agencia federal.
Siguiendo la recomendación de Rosenstein, Trump despidió a Comey ese mismo día de mayo. En respuesta, el FBI envió una comunicación electrónica anunciando una investigación sobre el presidente por el despido del funcionario de Obama. "El objetivo de la investigación es determinar si el presidente Trump es o fue dirigido, controlado y/o coordinó actividades con la Federación de Rusia", dice la comunicación.
James Comey fue el director del FBI durante la gestión de Obama.
La guerra de la inteligencia norteamericana contra Trump
"El FBI está abriendo una investigación completa basada en una base que indica razonablemente que el presidente Trump puede estar o haber estado, a sabiendas o sin saberlo, involucrado en actividades para o en nombre del Gobierno de la Federación de Rusia que pueden constituir violaciones de la ley penal federal o amenazas a la seguridad nacional de los Estados Unidos", reza otra parte del documento.
Una semanas después, se anunció al exdirector del FBI Robert Mueller como Fiscal Especial para investigar la presunta colusión entre la campaña de Trump de 2016 y Rusia, y para determinar si esa colusión condujo al despido de Comey. En 2019, tras dos años, Mueller publica su informe sobre la interferencia rusa, concluyendo que la campaña de Trump de 2016 no estuvo coludida con Rusia para ganar las elecciones.
Todo lo desclasificado hoy demuestra que el FBI investigó a Trump sin pruebas, que no había ningún vínculo con Moscú, y que la causa contra el presidente fue abierta por las agencias de inteligencia —el famoso 'Deep State' norteamericano que trabajaba para Obama y al Partido Demócrata— para tratar de tumbar al gobierno del republicano y hacer que no complete su mandato.
La investigación del fiscal Mueller absolvió de todo cargo y culpa a Trump.