Un sector de figuras conservadoras que se pelearon con Trump barajan armar un partido político propio para correr al presidente por derecha. El nuevo movimiento sería fiel al dogma del no-intervencionismo y con el foco puesto en la agenda doméstica, aunque la mayoría de los votantes republicanos ven a este cuarteto como funcional al Partido Demócrata.
"Dijimos que no queríamos más guerras en el exterior y lo apoyamos a Donald Trump porque lo prometió. Pero nos clavó un puñal por la espalda a todos", lanzó este mes en sus redes la exdiputada Marjorie Taylor Greene. "Nuestro compromiso es 'Estados Unidos Primero' para todos los ciudadanos, de derecha, izquierda y centro. El movimiento ya arrancó".
Greene se muestra junto al diputado antisemita Thomas Massie (Kentucky), el ensobrado periodista Tucker Carlson y el exdirector del Centro Nacional Antiterrorismo Joe Kent. Todos ellos son un rejunte de espadas a los que Trump les soltó la mano por diferentes razones y terminaron perdiendo su futuro dentro del movimiento.
El motor principal de este supuesto partido "América Primero" es el rechazo a la guerra en Irán, un conflicto que estalló a pesar de que Trump priorizó la diplomacia y tuvo que recurrir al lenguaje de las bombas luego de que el régimen terrorista islámico se negara a renunciar a sus ambiciones nucleares.
La idea de una fórmula presidencial encabezada por Carlson —apodado en las redes como "Tucker Catarlson" por sus conexiones con el Reino de Catar y su activismo contra el Estado de Israel—y Greene —fuera del Congreso desde enero de este año—no es ninguna novedad.
El senador texano Ted Cruz sugirió con ironía que el conductor debería armar fórmula con el candidato radical musulmán bdul El-Sayed."¡Es una gran idea! Que Tucker arme una boleta de unidad con Abdul El-Sayed. Total, los dos son apologistas de los Hermanos Musulmanes, los dos aman al Ayatollah y los dos salen a defender a Irán", comentó ácidamente.
Pero la realidad marca que ni a Carlson ni a Greene les va bien en las encuestas. "Qatarlson" apenas roza un 21,1% de imagen positiva en el termómetro diario de YouGov, frente a un 46,3% que lo fulmina con rechazo. A Greene le va todavía peor: apenas un 17% de cariño popular y un 41% de repudio. Massie se salva un poco con solo un 15% de imagen negativa y un 19% de respaldo, aunque carece de reconocimiento electoral, igual que Kent.
Además, la historia demuestra que armar un tercer partido en el sistema norteamericano pocas veces da frutos. Quizás Ross Perot, en 1992, cuando cosechó un un 18,9% de los votos haya sido el ejemplo más exitoso de este modelo, aunque cabe decir que esta candidatura de Perot solo sirvió para achicarle el margen al presidente George H.W. Bush y dejarle en bandeja servida al retador demócrata Bill Clinton la presidencia.