Mientras el gobierno de Trump intensifica la presión sobre La Habana, los generales del Pentágono evalúan opciones militares para intervenir en la isla y derrocar al régimen comunista de los Castro. La planificación incluye la posibilidad de un asalto aéreo encabezado por efectivos de la 101.ª División Aerotransportada, la única división de élite del Ejército de Estados Unidos capacitada para llevar adelante este tipo de intervenciones.
El informe, revelado por el medio CBS News, aclara que no se ha aprobado ninguna operación y que estos planes forman parte de la política habitual de contingencia del Pentágono. Sin embargo, tras meses de creciente presión de Trump sobre la dictadura cubana, es de esperar que la opción militar gane protagonismo como alternativa para enfrentar la amenaza que representa el régimen comunista.
A Trump le preocupa especialmente que Cuba incorpore drones de ataque y profundice sus vínculos con Rusia, China e Irán, tal como señalan diversos informes de inteligencia. Por ese motivo, en junio el secretario de Defensa, Pete Hegseth, advirtió a La Habana sobre las consecuencias de adquirir armamento capaz de amenazar el territorio estadounidense.
"Sería imprudente que el gobierno de Cuba intentara obtener acceso a armas capaces de alcanzar esta base o el territorio de Estados Unidos. Estarían invitando a una confrontación que no desean y que no podrían sostener", sostuvo Hegseth durante una visita a la base naval de Guantánamo.
El dictador en jefe Miguel Diaz Canel puede ser el próximo capturado por Trump.
Una presión asfixiante
Al regresar a la Casa Blanca, Trump volvió a designar a Cuba como un Estado patrocinador del terrorismo, amplió las restricciones a los viajes y a las transacciones financieras del régimen, y apuntó contra GAESA, el conglomerado controlado por las Fuerzas Armadas que domina gran parte de la economía de la isla vinculada al ingreso de divisas.
El Departamento de Estado, encabezado por Marco Rubio, también impuso nuevas restricciones a entidades estatales cubanas acusadas de financiar fuerzas de seguridad y grupos parapoliciales utilizados para reprimir y asesinar a opositores.
Por último, en mayo, el Departamento de Justicia de Estados Unidos imputó al dictador cubano Raúl Castro y a otras cinco personas por el derribo, en 1996, de dos aeronaves civiles estadounidenses que se encontraban realizando tareas humanitarias en la isla.
Trump y Marco Rubio planean accionar contra el régimen de los Castro.