La misión superó el registro del Apolo 13 y estableció una nueva marca en la exploración espacial.
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La misión Artemis II estableció un hito histórico en la exploración espacial al alcanzar la mayor distancia recorrida por seres humanos desde la Tierra.
Según informó la NASA, los astronautas Reid Wiseman, Victor Glover, Christina Koch y Jeremy Hansen se convirtieron en las personas que más lejos han estado de nuestro planeta.
El logro se concretó en el marco del trayecto previsto de la misión, que contemplaba una distancia máxima de 406.777,9 kilómetros desde la Tierra. Esta cifra no solo representa un avance técnico significativo, sino que además supera el récord histórico que había permanecido vigente durante décadas desde la misión Apolo 13.
Artemis II
Hasta ahora, la marca correspondía a la tripulación del Apolo 13, que había alcanzado una distancia de 400.171,5 kilómetros de la Tierra. Si bien esa misión no logró alunizar, su trayectoria de sobrevuelo lunar le permitió establecer el récord que se mantuvo como referencia durante más de medio siglo.
Con Artemis II, ese límite fue superado de manera clara. La diferencia de más de 6.000 kilómetros respecto al registro anterior posiciona a esta misión como la que llevó a seres humanos más lejos en la historia, consolidando un nuevo estándar en los vuelos espaciales tripulados.
La cápsula Orión fue la encargada de completar este recorrido histórico, convirtiéndose en el vehículo que protagonizó el viaje tripulado más lejano jamás realizado. Este avance no solo implica un récord numérico, sino que también representa un paso clave en el desarrollo de futuras misiones de exploración más allá de la órbita terrestre.
La Tierra.
La misión Artemis II
En términos operativos, la misión Artemis II tiene una duración aproximada de 10 días, durante los cuales la tripulación realiza un sobrevuelo alrededor de la Luna antes de emprender el regreso a la Tierra.
Este tipo de trayectoria permite probar en condiciones reales todos los sistemas de la nave en un entorno de espacio profundo, algo que no se realizaba con tripulación desde la era del programa Apolo.
El vuelo no incluye alunizaje, pero sí cumple un rol fundamental como ensayo general para futuras misiones del programa Artemis. Durante el recorrido, los astronautas evalúan el funcionamiento de los sistemas de soporte vital, navegación y comunicaciones, elementos clave para garantizar la seguridad en viajes más prolongados.
Además, la misión utiliza el cohete Space Launch System (SLS), el más potente desarrollado por la NASA, diseñado específicamente para transportar tripulación más allá de la órbita terrestre. Este sistema, junto con la nave Orión, constituye la base tecnológica sobre la que se proyectan futuras misiones hacia la Luna y eventualmente hacia otros destinos del espacio profundo