Un tribunal federal allanó el camino este lunes para que el gobierno de Donald Trumpacelere la expulsión de inmigrantes ilegales del país, levantando así la suspensión de una corte inferior que había bloqueado esta política el año pasado.
La directiva en disputa databa de enero de 2025 y la misma permite a los oficiales de inmigración deportar a ciudadanos extranjeros interceptados en cualquier lugar del país sin una audiencia si no pueden demostrar dos años de presencia continua en los EEUU. Los jueces concluyeron que el Congreso otorgó al poder ejecutivo una amplia autoridad para aplicar la expulsión acelerada en casos de inmigración.
La expulsión acelerada, creada por el Congreso en 1996, se aplicó durante casi tres décadas únicamente a ciudadanos extranjeros capturados a menos de 100 millas de una frontera terrestre y dentro de los 14 días posteriores a su ingreso. Pero el decreto que Trump firmó extiende esta orden a todo el país y abarca cualquier extranjero que no pueda convencer a un oficial de su presencia continua durante dos años, pudiendo ocurrir su expulsión en cuestión de horas.
Un tribunal le dio la razón a Trump y reactivó las deportaciones exprés a nivel nacional de inmigrantes ilegales
Ya se puede aplicar la expulsión acelerada en todo el país
Como se explicó anteriormente, esta decisión revocó el fallo de un tribunal inferior que había suspendido la norma el año pasado por motivos de debido proceso bajo la Quinta Enmienda, sosteniendo que las personas con vínculos más prolongados con el país tienen derecho a mayores protecciones procesales que los migrantes interceptados en la frontera.
La Casa Blanca aplaudió el fallo y remarcó que la ley estaba a su favor. Además, argumentó que el límite anterior de 14 días era un tope administrativo arbitrario sobre un estatuto que se extiende hasta los dos años. La oposición demócrata criticó la decisión judicial y sostuvo que la misma socava el debido proceso.
El aval a la orden de expulsión exprés de Trump por parte del panel de jueces se produce mientras el gobierno continúa instando a los inmigrantes indocumentados a que se auto-deporten voluntariamente, prometiendo un pago de 2.600 dólares y viaje gratuito si lo hacen.
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