El régimen terrorista de Irán le propuso a Trump una pausa de cinco años en el enriquecimiento de uranio.
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El Gobierno de Donald Trump rechazó una propuesta del régimen terrorista de Irán que planteaba una suspensión de hasta cinco años en el enriquecimiento de uranio, y sostuvo su exigencia de que sean por lo menos 20 años, según reveló The New York Times.
La postura estadounidense se consolidó luego de un intento fallido de negociación liderado por el vicepresidente JD Vance en Pakistán, donde no se logró acordar la duración del eventual acuerdo nuclear.
De acuerdo con fuentes citadas por el medio estadounidense, Irán propuso una suspensión máxima de cinco años, mientras que Washington insistió en cuadruplicar ese plazo. A pesar del estancamiento, ambas partes dejaron abierta la posibilidad de retomar el diálogo e incluso evaluar una nueva ronda de conversaciones directas.
El presidente Donald Trump.
En paralelo al fracaso diplomático, el Gobierno de Trump anunció la toma del control del estrecho de Ormuz para bloquear al régimen terrorista. La medida apunta a restringir el comercio iraní, en particular sus exportaciones de petróleo, como forma de aumentar la presión económica y política tras más de un mes de enfrentamientos armados.
En respuesta, un vocero de la Guardia Revolucionaria aseguró que el país desplegaría “nuevos métodos de guerra” si sus puertos eran amenazados. En la misma línea, el vocero militar Ebrahim Zolfaghari advirtió: “Ningún puerto en el golfo Pérsico y el mar de Omán estará a salvo” ante un eventual ataque a la infraestructura nacional.
Desde Washington, sin embargo, el Pentágono confirmó que bloqueará todos los buques que entren o salgan de puertos iraníes, aunque permitirá la circulación de embarcaciones que transiten por el estratégico estrecho de Ormuz hacia otros destinos.
El presidente Donald Trump.
Esta vía marítima es clave para el comercio energético global, ya que por allí circula cerca del 20% del petróleo transportado por mar en el mundo.
Antes de la implementación del bloqueo estadounidense, Irán ya había tomado medidas que profundizaron la crisis energética global, al restringir la circulación de buques occidentales a través del estrecho de Ormuz.
Este escenario incrementó la tensión en una de las regiones más sensibles para el suministro energético mundial y mantiene en alerta a los mercados internacionales ante una posible escalada mayor.