Los aliados de la OTAN han decidido no involucrarse en el plan del presidente de Estados Unidos, Donald Trump, para imponer un bloqueo naval a los puertos iraníes, marcando una nueva y significativa fractura dentro de la alianza atlántica en medio del conflicto con Irán. La negativa de países clave como Reino Unido y Francia a participar en la operación ha generado tensiones con Washington y ha puesto en duda la capacidad de respuesta conjunta del bloque frente a amenazas estratégicas.
La medida impulsada por Trump busca impedir el tránsito de embarcaciones hacia y desde Irán, en un intento por debilitar su influencia en el Estrecho de Ormuz, una vía marítima crucial por la que circula cerca del 20% del petróleo mundial. El mandatario estadounidense ha advertido que cualquier barco iraní que desafíe el bloqueo será eliminado por fuerzas militares, subrayando la firmeza de su estrategia para contener a Teherán y garantizar la seguridad en una región clave para la economía global.











