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Hungría

El mandatario húngaro Viktor Orbán carga contra la Unión Europea y la acusa de parecerse a la ex-Unión Soviética

El Jefe de Estado húngaro, Viktor Orbán, lanzó fuertes críticas contra la Unión Europea y asegura que cada vez se parece más a la ex-Unión Soviética, de la cual Hungría padeció enormemente hasta 1989.

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El pasado 13 de noviembre, el mandatario de Hungría, Viktor Orbán, lanzó fuertes críticas al nuevo Presupuesto de la Unión Europea (UE) para 2021-2027, y aseguró que la cúpula de esta organización supranacional se parece cada vez más a la Unión Soviética. 

Hungría no puede aceptar un vínculo entre el acceso a los fondos de la Unión Europea y el cumplimiento de los criterios del Estado de derecho, ya que esto sería similar a que la UE opere como la ex-Unión Soviética“, afirmó Orbán.
La afiliación de los países a la Unión Europea les garantiza una cuota de los fondos europeos que se reparten en épocas de crisis como esta. Sin embargo, a pesar de que estos fondos son recaudados a partir de contribuciones económicas de todos los países de la Unión, el alto mando europeo decidió prohibir a Polonia el acceso a estos fondos, mientras revisan la situación de Hungría.
Tanto Polonia como Hungría, y tantos otros países del este de Europa, no han aceptado adherirse a la nueva agenda ultra-progresista de la Unión Europea, que incluye el aborto, la ideología de género, entre otras cosas.

La Unión Europea incluso decidió darle acceso a los fondos a algunas ciudades polacas, como Varsovia, cuyo alcalde sí aceptó implementar la agenda progresista, mientras se la siguen denegando a las ciudades del interior del país, como Tuchow, a la cual tuvo que asistir el Gobierno nacional polaco en plena criis económica y sanitaria.

Por esto, el mandatario húngaro sentenció que los criterios que busca imponer el gobierno central europeo equivalen a “chantajear por cuestiones de dinero sobre una base ideológica sin criterios objetivos”.

Orbán, mandatario de Hungría desde el año 2010. Fuente: Breitbart.com

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A pesar de enfrentarse contra una de las organizaciones más fuertes del mundo, Orbán no se encuentra solo en esta lucha interna en contra de la Unión Europea.

Lo sucedido con las ciudades polacas motivó a su Primer Ministro, el conservador Mateusz Morawiecki, a enviar una carta a las instituciones europeas amenazando con vetar el presupuesto 2021-2027 si no revocan la cláusula autoritaria.

Por el otro lado, algunas naciones progresistas de la Europa Occidental como Holanda, exigieron condiciones aún más severas y discriminatorias contra los países que no promuevan políticas progresistas, proponiendo expulsarlos de la Unión.

Además, autoridades francesas anunciaron que cortarían relaciones con 6 ciudades polacas por haberse declarado como “zonas libres de ideología LGBT”. Es la primera vez que ocurre algo así en la diplomacia europea desde la Segunda Guerra Mundial.

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Hungría

Viktor Orbán dio un masivo discurso por el aniversario de la revolución anticomunista en Hungría

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Ante cientos de miles de húngaros conmemorando el 65° aniversario de la Revolución de 1956, Orbán explicó la hoja de ruta de la nueva derecha para lograr la prosperidad lejos del comunismo.

El primer ministro de Hungría, Viktor Orbán, líder de la derecha europea, disertó este sábado en la Plaza Erzsébet en conmemoración al 65º aniversario de la revolución húngara de 1956, cuando cientos de miles de húngaros se levantaron en armas contra la dictadura de la Unión Soviética. El poderoso discurso fue tomado como el inicio de la campaña de cara a las elecciones del próximo año de su partido Fidesz, y una hoja de ruta para las formaciones de derecha no solo en Hungría si no que en todo el mundo.

El mandatario abrió su discurso aludiendo a enfrentamientos del pasado, expresando que “se han necesitado años para despejar los estragos que dejó el gobierno de izquierda. Hemos logrado poner a Hungría nuevamente de pie. Afortunadamente, la unidad nacional ha perdurado y trabajadores, ingenieros, agricultores, pequeñas y medianas empresas, científicos, maestros, enfermeras y médicos han limpiado las ruinas”.

Luego continuó “hemos creado un millón de puestos de trabajo, nos hemos deshecho de los préstamos en moneda extranjera, hemos reducido los impuestos y el año que viene el salario mínimo será superior al salario medio durante la época de los ex gobernantes socialistas”.

La riqueza nacional”, agregó, “ha crecido un 150% desde que Fidesz llegó al poder. Gravamos a las multinacionales, protegimos a las familias y ahora las facturas de los servicios públicos son las más bajas de Europa”.

El sistema económico de Hungría es muy particular: las empresas locales prácticamente no pagan impuestos, y el grueso de la base impositiva recae en las empresas extranjeras, que de igual modo, pagan menos que en otros países de Europa como España o Italia.

Expresó que Hungría actualmente está dando tanto a los ancianos como a los jóvenes lo que les corresponde. Con la introducción gradual de la pensión de 13 meses y la exención de impuestos para los trabajadores jóvenes, quienes se introducirán al mercado laboral el próximo año. Además, “a las familias que crían niños se les reducirán más los impuestos”, señaló.

Recordemos que en 2019 se puso en marcha el Plan de Acción para la Protección de la Familia, el cual contemplaba un préstamo de 29.000 euros sin intereses a las parejas casadas, que no era necesario devolver si se concebían 3 hijos o más.

En el caso de quedarse con dos descendientes devolvían dos tercios del préstamo. Además, consideraba la exención para toda la vida del pago al impuesto sobre la renta a las mujeres con al menos cuatro hijos. Todo esto con el objetivo de revertir la tasa de natalidad decreciente que tiene el país.

“Hay momentos en la vida de las naciones en los cuales todo el mundo siente de repente que ya es suficiente; que las cosas no pueden seguir de la misma manera”, dijo Orbán.

Tenemos que tomar una decisión, y esa decisión demostrará quiénes somos realmente. Así mismo, resultará para toda la nación el valor de la misma. Si un pueblo guarda silencio o sale a protestar, si se reconcilia con la situación o se levanta contra ella, si mira hacia un lado o se pone de pie, si se retira o retoma la lucha”, agregó el mandatario.

Refiriéndose a 1956, exclamó: “Los húngaros tomamos la decisión correcta: protestamos; nos mantuvimos erguidos, nos levantamos y luchamos contra el dominio soviético, eso significó defender la libertad contra el cautiverio, la independencia contra la ocupación. Los patriotas húngaros nos enfrentamos contra los comunistas”.

El primer ministro declaró que ya era hora de que Bruselas entendiera que al final “ni siquiera los comunistas pudieron llegar muy lejos con nosotros“. Tengamos presente que Hungría atraviesa un conflicto geopolítico; ya que la Unión Europea presiona al país no solamente con que permitan la entrada de inmigrantes ilegales, sino que también acaten la agenda progresista.

“Somos los que en el ‘56 desafiamos al comunismo global y los que derribamos el primer ladrillo del Muro de Berlín”

En su enfrentamiento contra los burócratas de Bruselas, proclamó que se demostraría que los húngaros tenían razón, ya que “habrá un referéndum y protegeremos a nuestros niños, Hungría será el primer país de Europa en dejar de imponerse a la propaganda LGBTQ en las escuelas“.

Citando el Evangelio, Orbán dijo: “Cuidado con los falsos profetas, que vienen a vosotros con piel de oveja… por sus frutos los conoceréis”.

La izquierda, aunque se disfrace, sigue siendo la misma izquierda”, dijo, y amplió: “La izquierda comienza diciendo mentiras, continúa con la violencia y luego deja a todos en la bancarrota“.

El mandatario insistió en que el ala izquierda de Hungría esta respaldada por fuerzas internacionales tan influyentes que “solo millones de húngaros uniéndose pueden derrotarla“.

El verdadero desafío, e incluso una amenaza, son las fuerzas internacionales: el dinero, los medios y la red detrás de ellos”, añadió.

El primer ministro instó a la multitud a contar unos con otros, “ésta es nuestra fortaleza y ninguna cantidad de dólares o euros en el mundo pueden quitarnosla”.

Viktor Orbán concluyó: “Hemos venido, hemos visto y volveremos a vencer. ¡El Señor nos mira a nosotros y a Hungría sobre todo! ¡Viva Hungría! ¡Vivan los húngaros!“.

Hungría enfatiza la prioridad de su interés nacional y no el beneficio de una casta política parasitaria. Así mismo, supo generar trabajo para su pueblo, proteger a las familias y mejorar las condiciones de vida mediante la disminución –y en algunos casos la exención- de impuestos.

Reivindica su propia identidad frente al multiculturalismo despersonalizador y progresista. Expone a las fuerzas internacionales que respaldan y financian a la izquierda. Viktor Orbán tiene visión de futuro y planifica a largo plazo, además de resolver satisfactoriamente los problemas de coyuntura.

Que la lucha de Hungría, pasada y presente, sirva de ejemplo y motivación para toda Iberoamérica. De manera que defendamos nuestra historia, cultura y tradiciones; y no nos dejemos aplastar por una agenda globalista, ajena y contraria a los intereses nacionales.

Ha llegado el momento de manifestar que ya fue suficiente, que las cosas no pueden seguir de la misma manera. Ha llegado el momento de decir basta. Ha llegado el momento de ponernos de pie.


Por Candela Sol Silva, para La Derecha Diario.

Foto de Szilárd Koszticsák/MTI.

Una plaza colmada frente al discurso de Viktor Orbán (Fhoto: Szilárd Koszticsák/MTI)

 Viktor Orbán habla en la plaza Erzsébet en el 65º aniversario de la revolución húngara de 1956. (Foto: Zoltán Balogh/MTI)

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Hungría

El Papa Francisco visitó a Hungría e instó al gobierno a abrir sus fronteras a la inmigración

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El Papa Francisco instó a Hungría el domingo a “extender sus brazos hacia todos”, en una crítica velada a las políticas anti-inmigrantes del primer ministro de derecha Viktor Orban.

El Papa Francisco, que a sus 84 años sigue haciendo giras al exterior, visitó Budapest la semana pasada, donde presidió una misa para una enorme multitud que, según los organizadores, llegó a las 100.000 personas. 

El Sumo Pontífice solo pasó siete horas en Budapest antes de trasladarse el domingo por la tarde a una gira de cuatro días por la vecina Eslovaquia, donde mantendrá un ritmo más lento, pero en ese corto tiempo explotó una bomba política contra el gobierno de derecha húngaro. 

Francisco se reunió a su llegada con el primer ministro conservador Viktor Orban, cuyas políticas de refugiados chocan con el continuo llamado del Papa a la acogida e integración de inmigrantes musulmanes que llegan todos los días de Medio Oriente y África. 

Durante su reunión privada, le dio a Francisco una copia de una carta del rey Bela IV de Hungría al papa Inocencio IV, según el jefe de prensa del primer ministro. La carta, enviada en el año 1243, informaba a Inocencio IV que Bela reforzaría las fortificaciones a lo largo del río Danubio en Hungría en preparación para una invasión mongola. Una clara alegoría a cómo en el pasado el Vaticano defendía el derecho de los europeos a impedir las inmigraciones masivas de Asia.

El Vaticano dijo que la reunión se llevó a cabo en una “atmósfera cordial” y duró más unos 40 minutos, tiempo en el que el Papa y Orbán estuvieron a solas hablando en inglés. “Entre los diversos temas discutidos estuvieron el papel de la iglesia en el país, el compromiso con la protección del medio ambiente, la protección y promoción de la familia”, dijo un comunicado del Vaticano.

Francisco en el papamóvil en Budapest.

Si bien la migración no estaba en la agenda establecida, Orban escribió en Facebook: “Le pedí al Papa Francisco que no dejara morir a la Hungría cristiana”. Orban ha descrito con frecuencia a su gobierno como un defensor de la civilización cristiana en Europa y un baluarte contra la migración de países de mayoría musulmana. 

Por el contrario, el Papa Francisco ha expresado su solidaridad con los migrantes y refugiados y ha criticado lo que llamó un “populismo cristiano” promovido por gobiernos como el de Hungría.

El choque estuvo en la misa, ya que al final de la ceremonia religiosa, el Papa Francisco instó a los húngaros a “abrir los brazos hacia todos”, en una clara referencia a su pedido de que los países europeos cristianos abran sus fronteras para aceptar a las olas migratorias que quieren entrar en Europa.

“El sentimiento religioso ha sido el alma de esta nación, tan apegada a sus raíces”, dijo. “Sin embargo, la cruz, plantada en la tierra, no solo nos invita a estar bien arraigados, también levanta y extiende sus brazos hacia todos”.

Orban tuvo un asiento de primera fila durante la misa junto a varios de sus funcionarios, y según fuentes locales esta frase estuvo dirigida directamente al mandatario.

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Hungría

Orbán rechaza refugiar afganos en Hungría y lidera un bloque en Europa para oponerse a esta crisis migratoria

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Junto a los gobiernos de Polonia, Austria y Eslovenia, el líder de la derecha europea está resistiendo las exigencias de la Unión Europea para aceptar a miles de refugiados afganos dentro de sus fronteras.

Habiendo aprendido de la experiencia de la catástrofe migratoria que acechó a Europa luego de la primavera árabe, especialmente de inmigrantes libios, egipcios y sirios entre 2011 y 2015, Viktor Orbán, el primer ministro húngaro, ha levantado un muro legal para evitar que la Unión Europea le encaje una cuota de afganos.

Cientos de miles de afganos están escapándose de su país tras el golpe de Estado del Talibán, y mientras países como Estados Unidos, Canadá, Reino Unido, Francia o Alemania han dicho que recibirán con los brazos abiertos a los refugiados afganos, otros países se mueven en dirección contraria.

La política de Orbán es la de “ni un solo refugiado afgano”, y aseguró que cualquier afgano que quiera entrar a Hungría deberá seguir los procedimientos que cualquier inmigrante debe superar para sacar la residencia en el país.

A Hungría se le sumó Polonia, de la mano de Andrezj Duda; Austria, de la mano de Sebastián Kurz; y Eslovenia, de la mano de Janez Jansa, quienes formaron un bloque para resistir las exigencias de la Unión Europea en cuanto a temas migratorios.

Estas naciones tienen gobiernos de derecha que han prometido defender la cultura y la composición social de sus países, y bajo ningún concepto tomarán refugiados de un país que desde la Segunda Guerra Mundial es un paraíso para el terrorismo islámico.

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