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Hungría

La derechista Katalin Novak asume como presidente de Hungría, la primera mujer de la historia del país

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La popular Ministra de la Familia asumió hoy como presidente de Hungría, con el respaldo de Viktor Orbán y ante el enojo de la oposición socialdemócrata.

Un mes antes de las elecciones generales en Hungría, que Viktor Orbán ganó comodamente por casi 20 puntos, el Parlamento húngaro tuvo sus propias elecciones internas, y el pasado 10 de marzo se eligió a Katalin Novák como la nueva presidente del país.

El cargo es principalmente ceremonial, ya que Hungría es una democracia parlamentaria que separa al jefe de Estado (presidente) del jefe de Gobierno (primer ministro), pero mantiene un importante poder de veto que si caía en manos de la oposición, podría haber bloqueado muchas de las reformas de Orbán.

Sin embargo, su oponente, el economista Péter Róna, apoyado por la Oposición Unida, no tuvo chances contra la popular ministra de la Familia y mano derecha de Orbán, quien con 137 votos ganó las elecciones dentro del Parlamento, y asumió este 10 de mayo como presidente.

Novák ha defendido los valores familiares tradicionales de Hungría en su mandato. Ella es la autora de múltiples leyes en favor de la familia en el país, que han ayudado a frenar la caída de la tasa de natalidad y han permitido un importante aumento de los ingresos familiares.

Entre otras cosas, durante su mandato, implementó recortes de impuestos y luego también subsidios a familias que tuvieran más de 2 hijos. También propuso programas de asistencia a madre solteras y fortaleció el sistema de adopción para evitar abortos.

El trabajo de Novák también se centró en terminar con el adoctrinamiento educativo en las aulas, ayudar a las madres solteras, promover la cultura húngara en las familias, y combatir la agenda LGBT.

Con respecto al adoctrinamiento LGBT en las escuelas, un tema con el que peleó toda su gestión, señaló que “los niños no deben recibir ningún tipo de propaganda en las escuelas, sino que deben ser protegidos y es trabajo del Estado hacerlo. Esto es lo que nos piden los padres húngaros: evitar que sus hijos se vean expuestos a influencias ideológicas en la escuela”.

La nueva presidente pronunció un apasionado discurso ante los parlamentarios previo a la votación, y les recordó la importancia de mantener la neutralidad política y la paz en la región, en un mensaje directo como respuesta a la invasión rusa a Ucrania.

Su antecesor, el exjefe de Estado Janos Ader, saludó a la nueva presidente en la entrada del Palacio de Sandor, residencia del máximo mandatario húngaro. Ader y Novák marcharon juntos por la alfombra roja hasta la entrada de la residencia, donde entraron juntos.

Novák ocupará un mandato de cinco años como presidente de Hungría, donde tiene el poder de bloquear leyes temporalmente, pedir la intervención de la Corte Suprema y convocar referéndums.

Hungría

El derechista Viktor Orbán arrasa en las elecciones en Hungría: “George Soros perdió todo su dinero”

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El histórico primer ministro reeligió para su cuarto mandato consecutivo, mientras que el líder de la oposición ni siquiera ganó en su distrito y se quedó afuera del Parlamento.

El líder de la derecha europea, Viktor Orbán, arrasó en las elecciones generales de este domingo, a pesar de que toda la oposición se había unido en su contra, y prácticamente todas las fundaciones y organizaciones internacionales financiaron a la izquierda en su contra.

Al 90% escrutado, la coalición de derecha Fidesz-KDNP consiguió el 53% de los votos, y se asegura por lo menos 135 bancas de las 199 del Parlamento húngaro, superando los dos tercios y manteniendo la mayoría absoluta legislativa.

La Oposición Unida, una extraña coalición que juntó desde partidos de extrema izquierda comunista hasta partidos fascistas antisemitas, pasando por socialdemócratas, ecologistas y liberales de centro, y que los unía solamente su odio a Orbán, sacó tan solo 34% de los votos y tendrá aproximadamente 56 bancas.

Por último, el partido nacionalista Mi Hazánk, también de derecha pero que no apoya a Viktor Orbán, obtuvo el 6% de los votos y tendrá 7 bancas en el parlamento.

El resultado fue muy celebrado por el gobierno, ya que las encuestas de opinión pronosticaban una carrera más reñida. Pero el partido Fidesz de Orban ganó cómodamente en gran parte del país. 

Incluso el líder de la oposición, el socialdemócrata Péter Márki-Zay, ni siquiera logró ganar en su propio distrito, donde se había desempeñado como alcalde, y quedó afuera del Parlamento.

Tenemos tal victoria que se puede ver desde la luna, y seguro se puede ver desde Bruselas“, dijo Orbán en su discurso el domingo por la noche, con una fuerte chicana a las autoridades de la Unión Europea, que habían apoyado a Márki-Zay abiertamente.

Recordaremos esta victoria hasta el final de nuestras vidas porque tuvimos que luchar contra una gran cantidad de oponentes“, dijo Orbán, citando a varios de sus enemigos políticos, incluida la izquierda húngara, los “burócratas” en Bruselas, los medios internacionales, “y el presidente ucraniano también: nunca tuvimos tantos oponentes al mismo tiempo”.

La oposición se dedicó toda la campaña a tratar de vincular a Orbán con Putin. Márki-Zay había dicho en uno de sus actos de campaña más importantes que “Putin está reconstruyendo el imperio soviético y Orbán lo observa con calma estratégica”. Nada más alejado de la realidad.

En su discurso donde cantó victoria, Orbán también apuntó a George Soros, el magnate de origen húngaro que financia a agrupaciones de izquierda a lo largo de todo el mundo: “George Soros perdió todo su dinero. Tal vez la peor inversión de su vida”.

“Un mensaje a las fuerzas externas que financiaron a la oposición: desperdiciaron todo su dinero, cada centavo que le dieron a la izquierda húngara, se perdió. Aparentemente invertir en la izquierda de Hungríafue una mala idea de George Soros. Tal vez la peor inversión de su vida”, repitió.

Y finalizó: “La oposición está hace 12 años tomando dinero de Soros y otros financistas y cada vez les va peor. Nunca hemos tenido tantos opositores como ahora, desde los medios internacionales hasta el presidente ucraniano. Pero no hay suficiente dinero para vencer al pueblo húngaro“.

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Hungría

Elecciones en Hungría: Orbán va en busca de su quinto mandato – Entrevistamos a su asesor András Lászlo

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De cara a las elecciones de este domingo, La Derecha Diario entrevistó en exclusiva a uno de los asesores más importantes del gobierno de Viktor Orbán.

Este domingo 3 de abril se llevarán a cabo elecciones parlamentarias en Hungría, en las que se decidirá el próximo gobierno. El líder de la derecha europea, Viktor Orbán, busca su quinto mandato y cuarto consecutivo (1998-2002, 2010-2014, 2014-2018, 2018-2022).

En cuanto a la intención de voto, la alianza conservadora Fidesz-KDNP, la cual lidera Orbán, se encuentra actualmente en el 47% de intención de voto y la alianza Oposición Unida—que contiene desde comunistas hasta la fascistas antisemitas— en el 42%, según resultados arrojados por el Perspective Institute en su último informe del 28 de marzo.

Esto significaría un total de 119 escaños para Viktor Orbán y 79 escaños para la oposición, según la estimación del Mandate Institute.

Con muchas expectativas antes de las elecciones, la columnista de La Derecha Diario, Candela Sol Silva, ha entrevistado en exclusiva al asesor del partido Fidesz desde 2016, András László, quien cuenta con 14 años de experiencia en el ámbito de las relaciones internacionales, incluido el Ministerio de Asuntos Exteriores y el Parlamento Europeo.


Gracias por estar con nosotros tan cerca de la elección: ¿Qué está en juego este domingo?

“Hungría ha pasado por una transición difícil después del comunismo. Desde 1990, cuando Hungría recuperó su independencia tras la caída del telón de acero, han pasado años difíciles. La transición del socialismo a la democracia no fue fácil. Nunca se logró eliminar los restos de la élite y las instituciones comunistas. Una coalición social-progresista (socialist-liberal en inglés), que gobernó entre 2002 y 2010, casi llevó al país a la bancarrota. La alianza conservadora de Fidesz y KDNP (demócratas cristianos) obtuvo una mayoría de dos tercios y consolidó el país, tanto financiera como moralmente. En los últimos 8 años, Hungría ha estado en una senda de crecimiento, a pesar de las graves crisis internacionales. El gobierno de Viktor Orbán se destacó en la creación de empleos, la reducción de impuestos y precios de la energía, así como en la construcción de un sólido sistema de apoyo a la familia. Queremos que Hungría siga creciendo y prosperando”.

Toda la oposición, desde comunistas hasta fascistas antisemitas, trató de unirse para derrotar a Fidesz pero, naturalmente, tuvieron muchos problemas internos. ¿Cuáles son los logros del gobierno de Orbán que provocaron la unión de la oposición con ideas antagónicas?

“El gobierno de Orbán ha ocupado durante muchos años el middle ground político. La oposición fragmentada significó una gran ventaja en las elecciones. Sin embargo, han aprendido las lecciones equivocadas. Optaron por crear una alianza de partidos pero no una alianza de votantes o de ideas. En lugar de ganarse a los votantes, sus líderes negociaron acuerdos para garantizar sus escaños en el parlamento. Lo único que los une es su disgusto por el gobierno de Viktor Orbán.

Fidesz y KDNP, por otro lado, decidieron seguir un enfoque diferente. Hemos superado las diferencias políticas y adoptado medidas que gozan de apoyo popular más allá de nuestra base de votantes. Los húngaros se benefician de nuestras políticas incluso si no votaron por nuestra alianza. Esto se lo pone muy difícil a la oposición, porque su alianza se basa en rechazar las medidas y políticas del gobierno de Orbán”.

En un hipotético nuevo mandato de Viktor Orbán, ¿Cuáles serían los principales objetivos del gobierno?

“Se ha logrado mucho en numerosas áreas. Esto incluye hacer de Hungría un país pro-familiar, creando una sociedad de trabajo en lugar de una sociedad de bienestar y elevando los salarios y el nivel de vida. Naturalmente, queremos seguir haciendo esto. También queremos fortalecer la cooperación económica y política de los países de Europa Central. Esto requiere inversiones en infraestructura y la creación de alianzas políticas que puedan defender eficazmente los intereses de las naciones centroeuropeas en la economía europea y mundial.

También hemos sido fuertes opositores de las principales ideologías progresistas y neomarxistas. Hemos rechazado la idea de la inmigración ilegal masiva, los planes de la UE para la reubicación obligatoria de inmigrantes ilegales y la política de fronteras abiertas.

El día de las elecciones, los húngaros también podrán votar en un referéndum, donde podrán optar por detener la ideología LGBT en las puertas de las escuelas y jardines de infancia. El gobierno tiene la intención de fortalecer los derechos de los padres en lo que respecta a la educación sexual de sus hijos y restringir los contenidos de los medios dirigidos a menores que promuevan el cambio de género. Los progresistas están furiosos por esto, así que espero muchas batallas internacionales en esta área. Un apoyo popular a estas medidas en los referéndums legitimaría la agenda conservadora”.

¿Qué medidas gubernamentales se llevaron a cabo para equilibrar las sanciones de los burócratas europeos?

Hungría se ha visto amenazada cada vez con más sanciones a nivel de la UE por parte de la izquierda. Nuestros oponentes a menudo disfrazan sus ataques políticos como “defensores del estado de derecho” (rule of law). Sin embargo, la legitimidad reside en el gobierno electo, no en las instituciones internacionales ni en las ONG que realizan activismo político. Respetamos la ley de la UE y los tratados internacionales, por lo que los ataques se basan en suposiciones y lo que ellos llaman “problemas sistémicos”. No pueden señalar ninguna ley específica que sea contraria a los requisitos del estado de derecho de la UE. La izquierda simplemente no puede soportar que una mayoría conservadora pueda gobernar durante tanto tiempo y gobernar con éxito. Esta es una amenaza fundamental para su visión del mundo que no tolera el pensamiento patriótico, los valores sociales conservadores o al menos una mentalidad soberanista.

La economía húngara se ha recuperado después de la pandemia. Somos capaces de crecer a pesar de que los fondos de la UE se retienen ilegalmente de Hungría. Podemos financiar proyectos de inversión con préstamos de los mercados internacionales. Sin embargo, el próximo gobierno húngaro tendrá que ser duro y exigir que los fondos que contractualmente se deben a Hungría se transfieran lo antes posible. ¡La interferencia en nuestra política interna debe detenerse! El nuevo gobierno tendrá una nueva legitimidad del pueblo húngaro para seguir las políticas que considere que sirven mejor a los intereses nacionales. Ningún agente internacional puede negar esto al nuevo gobierno húngaro”.


En cuanto al candidato de la oposición para primer ministro, Peter Marki-Zay, alcalde de la ciudad de Hodmezovasarhely, en el sur de Hungría, sostiene la falsa dicotomía de que el país debe decidir entre dos mundos: la Rusia de Vladimir Putin o el Occidente liberal.

Putin y Orbán pertenecen a este mundo autocrático, represivo, pobre y corrupto. Tenemos que elegir Europa, Occidente, la OTAN, la democracia, el estado de derecho, la libertad de prensa, un mundo muy diferente. El mundo libre“, asegura.

La oposición incluye desde comunistas hasta el partido Jobbik, el cual se unió formalmente a la coalición anti-Orbán en diciembre pasado. Jobbik era, hasta hace poco, un partido abiertamente antisemita, donde incluso un legislador llamó a crear una lista de políticos judios un día después de que miles se manifestaran en Budapest para protestar contra el antisemitismo del partido fascista. Para colmo, a principios de este año apareció un video donde uno de los parlamentarios de Jobbik hace un saludo nazi y se ríe.

Y como si todo lo anterior fuera poco, a principios de febrero Peter Marki-Zay hizo la siguiente desafortunada declaración “los liberales, los comunistas, los conservadores y los fascistas los representamos por separado en la alianza“.

En lo que respecta a la guerra entre Rusia y Ucrania, Péter Pillók, director del Grupo de Investigación en Ciencias Sociales de la Fundación Centro de Conocimiento Público de Fin de Siglo, presentó un balance social en donde se reflejan las opiniones del pueblo húngaro sobre el conflicto

El mismo describió que el 90% de los encuestados considera que la seguridad de Hungría es lo prioritario, por lo que no están de acuerdo en la escala hacia un conflicto armado. También informó que el 79% dijo que Hungría debería rechazar las sanciones que podrían dañar la economía del país. Más aún, el 81% dice que el cierre del gas ruso no debería permitirse.

A pesar de la posición con total parcialidad del pueblo húngaro, Zelénski ha arremetido contra Viktor Orbán en su discurso en la cumbre de la OTAN, exigiéndole que acepte sanciones más fuertes y que permita el paso de armamento por su país.

En su discurso se muestra enojado con el primer ministro húngaro, por estar más preocupado por su propio país que por Ucrania, y quien representa los intereses de su propio pueblo en lugar de los de Zelénski, con una elección a pocos días de concretarse.

A pesar de que Hungría ha acogido a cientos de miles de refugiados ucranianos y que el gobierno aceptó el plan de la UE de expulsar a los bancos rusos del sistema SWIFT, parece no ser suficiente

También la ministra de defensa de República Checa, Jana Černochová, esta en desacuerdo con la postura tomada por Hungría. Jana expuso su descontento en redes sociales diciendo “no iré personalmente a Hungría para una reunión de ministros de defensa V4 (Grupo de Visegrado). Tienen elecciones la próxima semana y no me conviene participar en la campaña allí. Siempre he apoyado el V4 y lamento mucho que el petróleo ruso barato sea más importante para los políticos húngaros que la sangre ucraniana”.

Que rápido parecen olvidar estos mandatarios cómo Hungría contribuye a la diversificación de las fuentes de suministro de gas y al fortalecimiento de la seguridad energética de Ucrania, gracias a la importación diaria de 8 millones de metros cúbicos de gas provenientes del mercado europeo, a través de un gasoducto húngaro, el cual funciona desde enero del corriente año y esta actualmente activo.

Extender sanciones al sector de la energía es inapropiado, estamos del lado de la paz y la misma debe lograrse mediante negociaciones diplomáticas” señaló Viktor Orbán luego de la cumbre de la OTAN. 

El mandatario sostiene que las sanciones a la energía son inaceptables y que atentan contra el interés nacional, ya que significaría que deben pagar ellos el precio de la guerra. Recordemos que el 85% del gas y el 65% del petróleo que el país magiar consume provienen de Rusia. Hungría no es un país rico y se encuentra menos equipado que muchos países de Europa Occidental para resistir los impactos materiales de la guerra.

Viktor Orbán tiene que responder ante el pueblo húngaro, no ante Volodimir Zelénski y los medios occidentales. El sentido común debería prevalecer en estos casos, especialmente con una elección parlamentaria tan cercana.

Por otro lado, el martes 15 de marzo Hungría celebró el Día de la Revolución en conmemoración de la revuelta contra el Imperio Austríaco en 1848. Acompañado de la celebración el primer ministro pronunció en su discurso: “Nuestro interés es evitar ser un peón sacrificado en la guerra de otros. En esta guerra no tenemos nada que ganar y todo que perder”, dijo Orbán ante la multitud. “¡Debemos quedarnos fuera de esta guerra! Ni un solo húngaro debe quedar atrapado entre el yunque ucraniano y el mazo ruso”.

En una entrevista para About Hungary el primer ministro dijo “la paz y la seguridad están en juego en las próximas elecciones, y nuestro mensaje es claro: solo nosotros podemos garantizar la paz y la tranquilidad en tiempos de guerra”.

¿Volverá a entregarle el pueblo magiar a Viktor Orbán por quinta vez las riendas del país? ¿O se arriesgarán a ser gobernados por una coalición con ideas antagónicas y problemas internos pre-existentes en medio de una guerra? 


Por Candela Sol Silva, para La Derecha Diario.

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Hungría

La Comisión Europea admite que retiene los fondos de ayuda económica de Hungría por sus políticas conservadoras

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El dinero que le corresponde a Hungría del fondo de recuperación COVID-19 está retenido hace casi un año por las autoridades europeas, por la aprobación de una ley de protección infantial, según admitió el comisionado Paolo Gentiloni.

La Unión Europea (UE) anunciaba el pasado mes de septiembre la paralización total de la entrega de los fondos de recuperación a Hungría, el dinero que se repartió entre todos sus miembros para afrontar la crisis generada por la pandemia.

Es de importancia aclarar que este dinero es recaudado a través de las transferencias anuales de los países miembros al Consejo Europeo, por lo que en definitiva no es un subsidio si no una retribución por la cuota pagada en tiempo y forma.

La excusa que utilizaron en su momento las autoridades europeas fue la falta de “rule of law” y la poca transparencia política que tenía el país, como si Hungría fuera una dictadura tercermundista.

En todo momento negaron que fuese por la ley de Protección de la Infancia que aprobó el Parlamento húngaro, y que tanto revuelo había causado en la Unión Europea, clasificándola incluso como ley “anti-LGTB”

A finales de septiembre y principios de octubre de 2021, el Parlamento Europeo enviaba una misión especial a Hungría para inspeccionar la independencia judicial y la libertad de prensa.

La mayoría de los legisladores coincidieron en que no se encontraron pruebas de ello, aunque como era de esperarse un puñado de diputados progresistas y de extrema izquierda afirmaron lo contrario, y recolectaron supuestas declaraciones de algunos periodistas y jueces denunciando persecución política.

A pesar de la satisfactoria misión parlamentaria, la Unión seguía sin liberar los fondos. Este viernes, finalmente, la Comisión Europea admitió que la retención de los fondos de recuperación de Hungría se debe a su “preocupación” por la ley de protección de la infancia.

El comisario de política económica de izquierdas, Paolo Gentiloni, admitió formalmente en el Consejo ECOFIN que, efectivamente, existe un vínculo entre la ley húngara de protección de la infancia y la retención de los fondos de recuperación.

La eurodiputada del Fidesz, Enikő Győri, señaló que “el sabotaje de la Comisión hasta ahora ha resultado ser ilegal. Este procedimiento es inaceptable y supone una grave violación de los Tratados y del principio de igualdad entre los Estados miembros. Este tipo de juego político hace imposible la competencia leal y socava profundamente la unidad de la Unión“.

Además, Győri añadió: “El comisario Gentiloni acusó a Hungría de practicar la discriminación en la educación. Permitir que los padres decidan sobre la educación sexual de sus hijos no es una discriminación, es una cuestión de competencia nacional y no puede vincularse al desembolso de fondos de la UE. Hungría tiene derecho a este dinero del mismo modo que los demás Estados miembros. Seguir reteniendo los pagos es un intento de obstaculizar el desarrollo de la economía húngara y de poner a los húngaros en desventaja”.

Hungría fue uno de los primeros países de la Unión en presentar su plan de recuperación nacional en mayo de 2021 y ha participado activamente en las consultas con la Comisión. El plan de recuperación húngaro estaba en vías de adopción, cuando Viktor Orbán se enteró que no iba a poder ser aplicado porque no iba a recibir los fondos que le pertenecían. Las negociaciones llegaron a un punto muerto tras la adopción de la ley húngara.

Esto es un claro ataque ideológico a Hungría, por una ley que tiene que ver con la educación, una competencia la cual Hungría es soberana y la Unión Europea no tiene ningún tipo de competencia, por lo cual, están cometiendo una ilegalidad.

Todo este ataque a Hungría se basa en que el gobierno del Fidesz no sigue la Agenda 2030. En su lugar, tiene una agenda propia, una agenda patriótica, cristiana y conservadora. No se dejan amedrentar ante el órgano supranacional ni a los intereses globalistas, frenan la ideología “woke”, con todo lo que eso conlleva: multiculturalismo, feminismo radical, ecologismo anticapitalista, ideología LGTB, multiculturalismo, en definitiva, marxismo cultural.

Lo que más hace rabiar a los burócratas de Bruselas es que Hungría es un modelo de éxito, tanto social, como económico, como político e incluso demográfico.

Siempre se había dicho que se tenía que seguir la agenda progresista para que un país pudiera tener éxito, ahora Hungría, y también países como Polonia, presentan un modelo alternativo, con el cual se puede conseguir el éxito y esto es lo que no quieren permitir, porque si lo hacen, aparecería un ejemplo a seguir en sus propios países y se les caería el chiringuito fácilmente.

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