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Se complica la alianza de Rusia con Armenia: El Kremlin califica de “inaceptables” las críticas armenias a las fuerzas de paz rusas

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El Primer Ministro armenio, Nikol Pashinyan, criticó con dureza a las fuerzas de paz rusas por no lograr despejar el corredor que conecta Armenia con la región de Nagorno-Karabaj. Rusia venía siendo su principal aliado en la región.

Nikol Panshiyan, Primer Ministro armenio

Rusia calificó el viernes de “inaceptables” los “ataques públicos” contra sus fuerzas de paz desplegadas en torno a la región de Nagorno Karabaj, actualmente ocupada por Azerbaiyán, un día después de que el primer ministro armenio, Nikol Pashinyan, criticara al contingente ruso desplegado en la zona.

Las fuerzas de paz rusas están haciendo todo lo posible para mejorar la situación en el terreno”, aseguró la portavoz del Ministerio de Relaciones Exteriores ruso, Maria Zakharova, quien aclaró que, desde Rusia, “consideramos cualquier ataque público y provocación contra nuestras fuerzas de paz como acciones inaceptables y deliberadas que causan un daño tangible al proceso de normalización armenio-azerbaiyano“.

A pesar de que Rusia sirvió como garante de paz entre Armenia y Azerbaiyán en la última década, se apartó del conflicto en 2020 cuando se desató una guerra abierta entre las dos naciones por el control del Alto Karabaj.

Este territorio, que ya había sido escenario de conflicto en 1999, estaba en manos armenias desde entonces, con una paz garantizada por las fuerzas de paz rusas. Sin embargo, cuando Azerbaiyán avanzó sobre la frontera en septiembre del 2020, Rusia dio la orden de no intervenir y dejó a los armenios a merced del híper-desarrollado ejército azerí, que contaba con el apoyo total de Turquía.

La guerra fue efímera y dejó un saldo negativo para Armenia. El orgulloso país cristiano perdió control de la región, y tuvo que firmar la paz en un alto al fuego patrocinado por Rusia. En el acuerdo, Putin prometió proteger el llamado corredor de Lachín, que permitiría conectar Armenia con el enclave conocido oficialmente como República de Arstaj, una nación armenia no reconocida internacionalmente.

Este corredor sin embargo lleva bloqueado desde el 12 de diciembre por lo que Azerbaiyán asegura que son civiles azeríes miembros de una organización ecologista que protesta por el cuidado al medio ambiente. El primer ministro armenio presentó una queja formal ante las fuerzas de paz rusas aseguran que no son civiles, si no agentes de las fuerzas armadas de Azerbaiyán, haciéndose pasar por activistas.

Este bloqueo del corredor de Lachín ha generado escasez de alimentos, medicamentos y combustible en Arstaj, cuya economía depende exclusivamente del comercio terrestre a través de este corredor con Ereván, la capital armenia.

Maria Zakharova, portavoz del Ministerio de Relaciones Exteriores ruso

Pashinyan ha demostrado desde 2020 la intención de alejarse de la esfera de influencia de Rusia, y tras la inacción de las fuerzas rusas ante este bloqueo, le pidió al Kremlin que den un paso al costado y permita que se despliegue una misión de paz de la ONU.

El jueves, el sitio de noticias armenio Hetq citó a Pashinyan acusando a la fuerza de paz rusa de “convertirse en testigo mudo de la despoblación de Nagorno-Karabaj”, al no haber reabierto el corredor. “El comportamiento de las fuerzas de paz rusas son inaceptables para nosotros”, agregó.

Pashinyan afirmó que si las tropas rusas no eran capaces de garantizar la estabilidad y la seguridad en Nagorno-Karabaj, debían dejar paso a una misión de mantenimiento de la paz de las Naciones Unidas, lo que les daría más autoridad para actuar a la organización, permitiendo el despliegue un “contingente multinacional” en la región.

Esto despertó el enojo de Putin, quien actualmente disputa una guerra abierta contra las fuerzas de la OTAN, tras su invasión de Ucrania. Así como ocurre en la región del Donbás que Putin ha utilizado como excusa para invadir Ucrania, Nagorno-Karabaj está reconocido internacionalmente como parte de Azerbaiyán, pero sus 120.000 habitantes actuales son predominantemente de etnia armenia.

Armenia

Renunció el Presidente de Armenia en medio de una guerra interna con el Primer Ministro

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Armen Sarkissian abandonó el cargo luego de que el jefe de Gobierno le bloqueara negociaciones diplomáticas con Rusia para mejorar las relaciones entre los países.

El presidente armenio, Armen Sarkissian, renunció a su cargo el pasado domingo, citando la falta de poder político en el puesto gubernamental en un momento donde “el país y la nación necesitan un cambio profundo“.

El presidente no tiene las herramientas necesarias para influir en los procesos radicales de política interior y exterior en estos tiempos difíciles para el país y la nación”, dijo Sarkissian en un comunicado publicado en su sitio web oficial.

El papel del presidente de Armenia es en gran parte ceremonial y el primer ministro es quien tiene todo el poder político. Esto es relativamente novedoso en el país del Cáucaso, ya que la dinámica fue introducida en la reforma constitucional de 2015 que convirtió al país en una república parlamentaria, reduciendo los poderes presidenciales y favoreciendo ampliamente los del Primer Ministro.

Sarkissian había sido premier entre 1996 y 1997, bajo la presidencia de Levon Ter-Petrosián, el primer mandatario electo de la historia del país tras la disolución de la Unión Soviética, y quien tenía amplios poderes en el cargo ejecutivo.

Su salida, después de 4 años en el cargo, viene tras una serie de fuertes peleas internas con Nikol Pashinian, el actual primer ministro. Sarkissian quería despedir al jefe del Estado Mayor del Ejército tras perder la guerra contra Azerbaiyán, cuando se disputaron el control de la región de Nagorno-Karabaj, pero Pashinian bloqueó su desvinculación.

Más de 6.500 personas murieron en las seis semanas de combates, que terminaron en un acuerdo de alto el fuego negociado por Rusia, otorgando a Azerbaiyán parte del enclave y las áreas circundantes, consolidando una victoria absoluta de los musulmanes.

Sarkissian también tuvo varios encontronazos con el primer ministro respecto a su diplomacia con Rusia. Según el presidente, Pashinian “tiró por la borda” años de relaciones con el Kremlin, y de hecho Rusia no intervino en favor de Armenia en la guerra, a pesar de tener un tratado de defensa militar firmado entre ambas naciones.

El ahora ex máximo mandatario intentó en las últimas semanas ponerse la diplomacia del país al hombro y negociar mano a mano con Putin una reconciliación de amistades, pero Pashinian lo criticó duramente, dijo que ese labor es del Ministro de Relaciones Exteriores, y bloqueó sus negociaciones.

Ante la total incapacidad de poder ejercer cualquier rol activo en el gobierno, Sarkissian decidió que no había otra opción que renunciar, y dejar que otro político “más preparado para agachar la cabeza” asuma ese rol.

“Vivimos una realidad donde el Presidente no puede influir en asuntos de guerra o paz. No puede vetar las leyes que considera inconvenientes para el Estado y el pueblo“, explicó en un comunicado tras el anuncio de su dimisión.

“Es una realidad en la que el Presidente no puede utilizar la mayor parte de su potencial para resolver problemas sistémicos de política interior y exterior. Una realidad donde el mundo está en una zona de turbulencia constante, pero la presidencia no tiene herramientas constitucionales para ayudar a su país“, se quejó.

Y agregó: “Una realidad donde el jefe de Estado, a veces incluso su familia, es blanco de varios ataques de grupos políticos. Estos últimos no están tan interesados en los logros de la institución presidencial en beneficio del país como en mi pasado, varias teorías de conspiración y mitos. Esta ‘preocupación’ por mí va más allá de la moralidad y, en última instancia, afecta directamente a mi salud”, dijo, enviando un contundente mensaje al resto de los líderes e instituciones políticas del país.

Además, deseó que en el futuro se realicen las reformas constitucionales necesarias para un correcto funcionamiento de la Presidencia. Lo que queda por hacer es esperar que el Parlamento se reúna en los próximos 25 días, en sesión especial, para elegir al nuevo presidente del país. Por lo pronto, Alen Simonyan, presidente de la Asamblea Nacional, tendrá a su cargo las funciones presidenciales.

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