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Europa

El Partido Social Demócrata Alemán propuso un plan para la formación de un Ejército de la Unión Europea

Uno de los partidos gobernantes de Alemania propuso un plan para la creación de un Ejército Transnacional de la Unión Europea, lo cual completaría los tres Poderes de Estado y conformaría una suerte de “Estados Unidos de Europa”.

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Esta semana el Partido Socialdemócrata Alemán (SPD), de izquierda progresista, ha elevado a las autoridades un plan que propone la creación de un Ejército Transnacional de la Unión Europea (UE), con el objetivo de defender al continente por arriba de los Ejércitos propios de cada Nación, que quedarían como fuerzas de acción en el exterior.

El plan, diseñado por un grupo de trabajo del SPD especializado en políticas de seguridad y defensa, detalla que este Ejército Transnacional sería dependiente de la Comisión Europea y contaría con un Comisario de Defensa a su mando.

Además de la capacidad ya existente para hacer cumplir la política comercial y la mayor unidad deseada en la diplomacia, el nuevo ejército puede fortalecer de manera sostenible el pilar militar de la cooperación europea, afirmó el portavoz de políticas de defensa del grupo parlamentario del SPD, Fritz Felgentreu.

A su vez, en el documento de presentación se comenta que inicialmente, el Ejército sería solamente una división de Fuerzas Especiales de 1.500 hombres. Sin embargo, a mediano plazo, el Ejército crecería en número hasta contar con 8.000 soldados perfectamente equipados y con alcance de todo el continente.

Esta política es una de las más polémicas en la política europea. En los comienzos, la Unión Europea era meramente un bloque económico de libre comercio. Pero en los 90s, los partidos socialdemócratas de los países del viejo continente aprovecharon la estructura y comenzaron a expandir esta organización.

Primero se conformó un Parlamento supranacional (Acuerdo Parlamentario – 1979), luego eliminaron las fronteras (Acuerdo de Schengen – 1995), se unificaron las monedas (Eurozona – 1999) y se conformó un Tribunal Europeo (Tratado de Ámsterdam – 1999). Por último, se implementaron leyes migratorias y sociales sobre todo el territorio (Tratado de Lisboa – 2007). 

Todos los pasos desde la creación fueron en dirección de la creación de un nuevo país -los Estados Unidos de Europa-, con su propio Poder Legislativo y Judicial. Muchos políticos de países europeos aseguran que este nunca debería haber sido el camino de la Unión Europea, y que la creación de un Ejército europeo sería el último paso para la creación de un Poder Ejecutivo propio.

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Según los especialistas encargados del diseño de este plan, los soldados del Ejército europeo no serían extraídos de las Fuerzas Armadas de las naciones de la Unión Europea, sino que provendrán de solicitudes individuales de soldados que ya hayan sido reclutados previamente para alguna misión de la Unión Europea.

Tras la presentación, Wolfgang Munchau, director del grupo europeo experto en defensa Euro Intelligence, afirmó que el documento presentado por los socialdemócratas muestra una “falta de comprensión de las prioridades de seguridad de la U.E.y explicó que la propuesta tiene tantas fallas y ridiculeces” que no sabe por dónde empezar a refutarla primero.

Por su parte, el socialdemócrata Hans-Peter Bartels, ex comisionado de Defensa del Parlamento Federal Alemán, afirmó que esta es una “súper propuesta” y que es un paso “fundamental para la defensa de Europa“.

Hans-Peter Bartels, uno de los mayores ideólogos de la idea de un Ejército Europeo.

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La idea de un Ejército Trasnacional europeo no es nueva, ya que previamente había sido propuesta por el eurodiputado francés Thierry Mariani, quién mantiene posturas neo-conservadoras, y afirmó que la creación de esta nueva fuerza sería una gran idea para potenciar a Europa y a la soberanía del continente.

Este debate, además, fue muy popular en 2014, cuando Rusia anexó ilegalmente a Crimea, una región que pertenecía al territorio nacional de Ucrania. Si bien Ucrania no es parte de la Unión Europea, ambas entidades mantienen diversos acuerdos y muchos europeístas aseguran que la Unión debería haber rechazado la anexión con un Ejército propio.

A su vez, el presidente francés Emmanuel Macron, desde su llegada al poder en 2017, ha sido uno de sus más grandes defensores de esta idea, chocando con la canciller alemana Angela Merkel, quien, a pesar de ser la Jefa de Estado que más ha defendido la idea de una Unión Europea fuerte, siempre se opuso a la formación de un Ejército supranacional.

Sin embargo, antes del SPD ningún partido ni líder había diseñado y presentado un plan completo como el que está siendo debatido fervientemente por la sociedad alemana en estos días.

El SPD le jugó en contra a Merkel, que cada vez pierde más poder político, y ahora ni siquiera puede mantener una misma línea con los partidos de su coalición de gobierno.


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Alemania

Triunfo acotado de la izquierda en las elecciones de Alemania y futuro incierto tras la salida de Merkel

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Las elecciones alemanas están más fragmentadas que nunca: el izquierdista Olaf Scholz se impone pero no logra una mayoría clara para suceder a Angela Merkel.

Los alemanes acudieron a las urnas este domingo 26 de septiembre para definir al sucesor de la canciller Angela Merkel, quien dejará el poder tras 16 años al frente del gobierno, y se va con una profunda crisis política y social.

Tras el recuento de los 299 distritos electorales, los socialdemócratas se alzan como ganadores con el 25,7% de los votos y 206 bancas, dejando a los demócrata cristianos de la CDU/CSU en segundo lugar, con el 24,1% del total y solo 196 bancas. Perdieron 7,9 puntos porcentuales respecto a las elecciones pasadas y el histórico partido alemán obtuvo su peor resultado desde la Segunda Guerra Mundial.

Los Verdes quedan como el tercer partido más votado, con el 14,8% de los votos y 118 escaños, haciendo así la mejor elección de su historia. Seguido quedaron los liberales progresistas del FDP, con 11,5% y 92 bancas; luego los derechistas de AfD, con 10,3% y 83 bancas; y últimos los comunistas de Die Linke, con 4,9% y solo 39 escaños.

El claro ganador de la elección fue el Partido Socialdemócrata alemán (SPD) y su candidato Olaf Scholz, actual vicecanciller de Merkel. Hace años que viene tratando de minar la autoridad de la saliente Canciller y ahora está a un paso de llegar al poder.

Scholz había apostado a una coalición de izquierda con Los Verdes y Die Linke, una composición de gobierno que a pesar de los desastrosos resultados económicos viene imponiéndose fuerte en Berlín. Pero la suma de estos tres partidos quedó apenas afuera de poder lograr la mayoría: ganaron 363 parlamentarios y necesitan 368.

Esto abre la puerta a una enorme cantidad de posibilidades, donde Scholz queda al frente en prácticamente todos los casos. Al fallar conformar una mayoría de izquierda, el mandato de gobierno pasaría a Armin Laschet, el líder de la CDU. En papeles, Laschet podría conformar un gobierno de derecha junto a la CSU de Markus Söder, el FDP y AfD con 371 bancas, pero ni él ni el líder liberal Christian Lindner quieren unirse a la derechista Alice Weidel, y desde antes de que se publicaran los resultados ya habían descartado esa alianza.

Otra posible conformación de gobierno de Laschet es con la CSU, el FDP y Los Verdes, que suman 407 bancas, pero tanto Söder como Lindner han dicho que las propuestas económicas ajenas al cambio climático de Los Verdes son inaceptables y esta alianza, si bien es más posible que con AfD, también resulta poco probable.

Lo que los medios locales andan diciendo es que ante la imposibilidad de Scholz y de Laschet de hacer un gobierno de izquierda o de derecha, lo más probable es que vuelvan a armar lo que en Alemania se conoce como “Große Koalition” (Gran Coalición), que es una alianza entre el SPD y la CDU/CSU.

Con esta coalición es que Angela Merkel gobierna el país desde 2005 (excepto entre los años 2009 y 2013). El problema es que esta alianza siempre benefició a los demócrata cristianos, y la cancillería de Merkel nunca estuvo en duda. Pero con los resultados de esta elección la Gran Coalición debería tener por primera vez a Scholz a la cabeza, y Laschet, quien quería ser el sucesor de Merkel, de vice.

El nuevo gobierno deberá asumir en noviembre, y los partidos alemanes tendrán un octubre muy movido de negociaciones y disputan políticas por decidir quién se queda con el control del Bundestag.

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Suiza

Referéndum en Suiza: “Sí” al matrimonio homosexual, “No” al impuesto a la riqueza

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Los suizos hablaron claramente en las urnas este domingo y marcaron una política liberal tanto en lo económico como en lo social.

Suiza celebró este domingo 26 de septiembre un referéndum vinculante sobre dos temas que habían colmado la discusión pública en el país: la legalización del matrimonio homosexual y la implementación de un impuesto a la riqueza.

La votación en ambos casos fue contundente: el 64,1% de la población votó a favor de que se permita el matrimonio entre personas del mismo sexo, algo que estaba prohibido hasta el momento en el país, y el 65,3% votó en contra de introducir un impuesto que afectaría 1,5 veces más a las familias de altos ingresos que a las de ingresos bajos o medios.

Casi dos tercios de los votantes suizos se pronunciaron a favor de la “Iniciativa del Matrimonio Igualitario”, que fue planteada por el gobierno tras ocho años de debates políticos y parlamentarios sobre la propuesta de que las parejas del mismo sexo tengan los mismos derechos que las parejas heterosexuales.

Si bien el partido más grande de Suiza, el Partido Popular Suizo (SVP, por sus siglas en alemán), hizo campaña en contra de esta iniciativa, junto a la Iglesia y demás grupos religiosos, el resto de las formaciones políticas apoyaron el “Sí”, con el Partido Verde siendo el portaestandarte de la causa.

Así, Suiza se convierte en el trigésimo país del mundo en aceptar esta figura matrimonial y sale así del pequeño grupo de países de Europa occidental que todavía no han legalizado el matrimonio homosexual y en el que han quedado Italia, Grecia y Liechtenstein.

Hasta ahora, Suiza regía la unión de dos personas del mismo sexo a través de las “alianzas registradas”, una figura aprobada en 2007 y que les ha ha garantizado desde entonces algunos de los derechos de las parejas heterosexuales, como elegir un apellido en común, acceder a la herencia del cónyuge o a rentas de viudez, entre otros, y desde 2018 también les permitía adoptar al hijo o hija de la pareja.

A partir de ahora, este tipo de parejas podrán adoptar hijos como cualquier otro matrimonio o tener acceso a las técnicas de reproducción asistida, como alquiler de vientre.

Una bandera es fotografiada antes de una votación sobre el matrimonio entre personas del mismo sexo en Berna, Suiza, el 8 de septiembre de 2021Una bandera es fotografiada antes de una votación sobre el matrimonio entre personas del mismo sexo en Berna, Suiza, el 8 de septiembre de 2021

Por otra parte, los electores rechazaron por una mayoría incluso más grande una segunda propuesta lanzada por iniciativa del Partido Socialista Suizo cuyo lema era “¡El dinero no trabaja, tú sí!”.

La “Iniciativa del 99%” exigía que los ingresos del capital (intereses, dividendos, por ejemplo) se graven 1,5 veces más que los del trabajo, lo cual iba a llevar a impuestos estrafalarios para las familias de más altos ingresos.

El documento presentado ante el gobierno pedía que los ingresos fiscales adicionales generados por este impuesto se utilizaran para financiar prestaciones sociales como guarderías, subsidios al niño, seguro médico o de formación. Finalmente el “No” triunfó por más del 65%.

La iniciativa solo contó con el apoyo de los socialistas, un partido que tiene 9 de las 46 bancas en la Asamblea General de Suiza y del Partido Verde, pero éste último dedicó todos sus recursos en hacer campaña por el “Sí” del matrimonio homosexual, y prácticamente no habló del impuesto a la riqueza.

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Alemania

Candidatos a la Cancillería debaten el futuro de Alemania: ¿Vuelve la peor versión de la izquierda al poder?

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Los siete aspirantes se presentaron en el debate de la “Ronda Final”, que fue televisado, para abordar seis áreas temáticas: “violencia de los negacionistas de la pandemia”, cambio climático, relaciones exteriores, economía, entre otras.

Los candidatos a los comicios alemanes debaten y los sondeos dan la ventaja  de Scholz

Todos los candidatos a la cancillería alemana participaron en el último debate televisado previo a los comicios generales del domingo 26 de septiembre. Esta será la primer elección sin Angela Merkel tras 16 años de gobierno ininterrumpido, y todas las encuestas indican que los socialdemócratas se harán del control del poder.

Los líderes de los principales partidos que aspiran a gobernar la primera potencia europea se prestaron en la televisión pública a abordar temas que en previos debates entre los tres mejor situados se habían ignorado, especialmente el del papel de Alemania en la Unión Europea y sus relaciones con países como China o Rusia.

Al debate llegaron el centroizquierdista Olaf Scholz (del Partido Socialdemócrata Alemán, el “SPD”) liderando los sondeos, el centrista Armin Laschet (por la oficialista Unión Cristianodemócrata, la “CDU”), quien permanece en segundo lugar, además de a la líder ecologista, Annalena Baerbock (del Partido Verde, el “Grüne”), al liberal Christian Lindner (del “FDP), a la comunista Janine Wissler (de La Izquierda, el “Die Linke”), a la derechista Alice Weidel (de la Alternativa por Alemania, la “AfD”) y al centroderechista Markus Söder (de la Unión Sociocristiana, la “CSU”), quien va en la misma lista que Laschet y está en alianza con la CDU.

Scholz llega a las generales con un 26% de respaldo en los sondeos y Laschet con un 22%, seguidos a cierta distancia por los Verdes, que comenzaron la campaña en la pasada primavera como la sorpresa que podía hacerse con el Gobierno y que ahora se tienen que conformar con una tercera plaza: alrededor del 16%, según el último sondeo de IPSOS.

El debate en la televisión pública no aclaró mucho más de lo que se sospecha sobre qué coaliciones podrán configurarse después del domingo, y quedó confirmado que si el SPD no pacta con la CDU/CSU, como hizo tantas veces mientras Merkel era Canciller, podrá tener el apoyo de los Verdes y de La Izquierda.

Quedó claro que la CDU/CSU rechaza cualquier acuerdo con los Verdes o La Izquierda, además de que nadie quiere pactar con la AfD, que sigue proscrita por el resto de los partidos alemanes acusándolos de ser “extremistas” y “antidemocráticos”. Todas mentiras que evitan un gobierno de centroderecha entre la CDU/CSU y la AfD, y beneficia a la izquierda.

Scholz intervino en tono y contenido casi distante e institucional, solicitó a los electores que refrenden lo que avanzan los sondeos, que no tiene dudas de que será el más votado, pero que le aporten una mayoría suficiente para liderar el futuro gobierno federal con tranquilidad.

El debate de la “Ronda Final”, como se le denominó, abordó a propuesta de los moderadores seis áreas temáticas: la “violencia de los negacionistas de la pandemia“, la vivienda, la economía, las relaciones exteriores, la “emergencia climáticay las posibles coaliciones.

Todos los partidos, menos el AfD, asegura que las protestas en contra de la cuarentena y de la vacunación obligatoria son parte de un movimiento conspiracionista neonazi que busca derribar al gobierno. Nada más alejado de la realidad, ya que son madres enojadas porque no pudieron mandar a sus hijos a las escuelas, comerciantes que quedaron en la calle por las restricciones y enfermeros que no quieren recibir la vacuna experimental de manera forzosa.

En tema vivienda, el SPD aseguró que quiere promover una ley de alquileres que penalice la vivienda ociosa, como ocurre en Berlín que ha llevado a precios impagables y una crisis inmobiliaria sin precedentes. Pero la socialdemocracia no aprende de sus propios errores.

En temas de la economía se destacó Laschet, quien rechazó la política de suba del salario mínimo que quiere introducir Scholz y le indicó correctamente que una ley de 12 euros por hora generaría un masivo desempleo. Scholz no quedó convencido. “Hemos escuchado todos estos argumentos cuando introdujimos el salario mínimo… Y todo funcionó bien. Conseguimos más trabajos, no menos como algunos predijeron”, dijo Scholz negado con la realidad.

Del intercambio de ideas pudo hablarse por primera vez en campaña sobre las relaciones exteriores de Alemania, especialmente su papel en la Unión Europa y con países terceros, donde China dominó los comentarios.

Scholz reivindicó que la Unión Europea tiene que “hablar con una sola voz” y prestó en su intervención su apoyo explícito a Francia tras el grave desaire causado por Washington con el acuerdo anunciado en materia de defensa en la región del Indopacífico con el Reino Unido y Australia que ha hecho perder a Francia un contrato multimillonario de suministro de submarinos.

Laschet abogó por un papel más fuerte de la Unión en materia de defensa pero pronto el debate abandonó los asuntos europeos, porque China y las prioridades que deben seguirse en las relaciones con el gigante asiático eclipsaron inmediatamente el fugaz interés de los candidatos del país más grande de la Unión.

El debate por el cambio climático fue de los más ridículo. Los moderadores les preguntaron a todos los candidatos qué están haciendo personalmente para bajar las emisiones de carbono.

“Conduzco un automóvil eléctrico y me divierto con él”, dijo Laschet, tratando de apelar a una parte de su agenda con la que se notó que no se siente muy cómodo. Además, tanto Laschet como Söder mencionaron que estaban comiendo menos carne, aunque sin haberla dejado por completo.

Baerbock de los Verdes, mientras tanto, respondió que había estado “viajando en colectivo toda la noche” en la campaña durante las últimas siete semanas, evitando vuelos domésticos de corta distancia.

Lindner, del FDP liberal, se presentó a sí mismo como una persona “climáticamente neutra”, y explicó cómo compraba certificados de CO2 cada año para “borrar” su huella. Weidel, de la AfD, dijo que usaba su bicicleta en lugar de un automóvil cuando era posible, pero agregó que realmente su partido no cree que la contribución humana al calentamiento global sea tan significativa como la describen los medios.

Por su parte, Scholz hizo un mea culpa y dijo que no iba a trabajar en bicicleta, si no que en su auto oficial, “aunque debería ir en bicicleta”, pero como un “político que viaja en convoyes de seguridad y toma muchos vuelos”, dijo que se le hacía imposible. 

Por último, y la respuesta más delirante fue la de Wissler, de Die Linke, quien dijo que limitaba el consumo de electricidad en su casa, apagando todo lo electrónico cuando llegaba de trabajar a la tarde.

Weidel dijo hacia el final del segmento que “cambio climático ha habido siempre” y que en la historia de la humanidad, incluso en la reciente, hubo períodos de más frío y otros de más calor. Estas declaraciones en Alemania son consideradas extremistas y muchos piden que sean censuradas “en nombre de la ciencia”.

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