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España

VOX confirma a Macarena Olona como candidata en Andalucía, el primer distrito donde la derecha llegó al Parlamento

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Santiago Abascal anticipó que será la diputada Olona la candidata para encabezar las listas andaluzas con el objetivo de duplicar los históricos 400.000 votos y 12 diputados que lograron en 2018.

Este jueves, VOX ratificó a la actual diputada nacional Macarena Olona como la candidata del partido derechista para la Presidencia de la Junta de Andalucía en las elecciones del 19 de junio. No solo encabezará la lista si no que se encargará de la estrategia de campaña en el territorio andaluz.

La designación no fue una sorpresa ya que Olona hace un tiempo que viene desarrollando una agenda fuerte en Andalucía, siendo ella representante de Granada, y habiéndose convertido en una de las figuras más beligerantes y una de las estrellas de VOX, espcialmente desde que asumió como portavoz del grupo parlamentario.

Quizás es por esto que muchos le recomendaban a Abascal que la reserve para armar las listas para las generales del próximo año, pero ha decidido jugar su mejor carta ahora, quizás debido a que Andalucía ha sido el bastión de VOX en los últimos 4 años.

Cabe recordar que VOX logró su primera representación parlamentaria en las elecciones regionales del 2018 en Andalucía, cuando consiguió casi 400.000 votos (11% de los votos) y pasó de 0 a 12 diputados en el Congreso local.

Esa elección fue el puntapié de la campaña nacional de VOX y en las elecciones del 2019 llegó a ser tercera fuerza en todo el país. Además, estas 12 bancas fueron cruciales en bloquear a la izquierda, y VOX votó a favor de un gobierno de centroderecha compuesto por el PP y Ciudadanos, la primera vez en la historia que el socialismo no pudo formar gobierno en Andalucía.

Hoy, Ciudadanos ha practicamente desaparecido del escenario político, tras fracasar en su intento de correrse a la izquierda y perder toda su base de votante a VOX. Todas las encuestas ubican a VOX tercero en Andalucía, donde podrá formar gobierno cómodamente con el PP, en una alianza en la que Olona sería sin dudas vicegobernadora.

Olona es abogada del Estado, ha ejercido su profesión en Euskadi y en Madrid, donde reside, pero en las generales fue diputada por Granada, donde ahora está censada, y donde VOX tiene una base electoral muy consolidada, en detrimento del PP y del PSOE. 

La alicantina es secretaria general del grupo parlamentario de VOX en el Congreso y Vicesecretaria Nacional de Relaciones con las Cortes, encargada de enlazar las iniciativas de VOX en la Cámara Baja y el Senado con las decisiones del partido. Es licenciada en Derecho por la Universidad Pública de Alicante y Premio extraordinario de Licenciatura. Olona ingresó en el Cuerpo de Abogados del Estado en 2009

Devota de la Virgen de la Macarena, con la que se fotografió dentro de la Basílica y difundió en sus redes sociales manifestando su afición por la Feria de Sevilla, fue tendencia en los últimos días por acusar a la socialista Meritxell Batet, presidente de Diputados, de “prostituir” y “secuestrar” a la Cámara por impulsar un cambio en las mayorías necesarias para constituir la comisión de secretos oficiales, de forma que sus componentes puedan ser nombrados por mayoría simple (176 escaños) frente a la mayoría absoluta (210) que se requería hasta ahora.

El plan de Abascal con Olona es claro: convertirse en la primera fuerza de Andalucía, si no es en esta elección, en la próxima. VOX entró por primera vez al Parlamento Autonómico en las elecciones de Andalucía en 2018 con 400.000 votos. En las generales de abril de 2019 logró 600.000 votos y en la repetición electoral de noviembre alcanzó los 869.000, casi los mismos que el PP.

Su crecimiento parece imparable en la comunidad más poblada de España, y ahora poniendo a una de sus mejores figuras, Abascal busca terminar de consolidarse en el sur del país y poner nervioso al actual gobernador, el popular Juan Manuel Moreno.

Economía

El ingreso por habitante de España no creció en los últimos 15 años y ya lo supera hasta Lituania

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La renta per cápita de Lituania logró equiparar a la de España por primera vez en la historia. El modelo económico de Lituana demostró un rotundo éxito por sobre otras economías europeas con una excesiva cantidad de regulaciones e impuestos distorsivos. 

La economía española muestra signos de agotamiento a pesar de los diversos programas de estímulo fiscal llevados a cabo por sucesivas administraciones. El peso creciente de regulaciones e impuestos distorsivos limaron el potencial de crecimiento del país, en detrimento de otras economías europeas.

El ingreso per cápita real de España no logró crecer absolutamente nada entre 2007 y 2022, un efecto que se explica principalmente por la fuerte recesión en medio de la crisis inmobiliaria del año 2008 y su profundización definitiva hasta 2012.

La recuperación cíclica de la economía no logró recobrar la tendencia de crecimiento previa a la crisis, y en este contexto impactó el shock por la pandemia a partir del primer trimestre de 2020. La economía española perdió el dinamismo y parece haber entrado en un “estado estacionario” similar al que aparentemente experimenta la economía de Japón.

Pero en un caso diametralmente opuesto, la economía de Lituania logró un fuerte crecimiento del 52% en su renta por habitante entre 2007 y 2022. El país debió emprender un severo paquete de reformas estructurales para abandonar el sistema comunista y de planificación centralizada, y adoptar la economía de mercado. 

Con estas estadísticas, España cerrará el año 2022 con una renta per cápita equivalente a los 39.500 dólares, mientras que Lituania finalizará el año en los 39.200 dólares, una cifra muy aproximada. Tan solo hace 15 años la diferencia entre ambos países equivalía a los 15.000 dólares, hoy solamente 300 dólares separan el ingreso de ambas economías. 

Las reformas incluyeron la privatización de las antiguas y masivas empresas estatales, la desregulación de la economía para asentar los derechos de propiedad, la flexibilización de la legislación laboral y la apertura al comercio internacional. Las mismas fueron continuadas y profundizadas a lo largo de la década de los 2000. 

El tamaño del Estado en Lituania representaba hasta el 33% del PBI hasta 2019 (antes de la pandemia), y logró bajar rápidamente del 43% al 35% del producto una vez superada la crisis de 2008. 

El caso español parece seguir la dirección contraria, ya que el Estado llegó a representar el 42,3% del PBI hasta antes de la llegada de la pandemia, y alcanzó un máximo de hasta el 49,5% en 2012 y durante plena recesión posterior a la crisis inmobiliaria.

La calidad de las finanzas públicas también diverge entre ambos países, ya que Lituania logró mantener el equilibrio financiero desde el año 2005 con la sola excepción de los períodos de recesión. El equilibrio financiero no solo incluye los saldos corrientes del Estado, sino también los intereses por la deuda. 

Por el contrario, España abandonó la responsabilidad fiscal tras el estallido de la crisis inmobiliaria en 2007 y no volvió a recuperarla desde entonces. El último superávit fiscal concretado fue en ese mismo año y alcanzó el 1,9% del PBI, y desde entonces se promedió un desequilibrio de casi 6 puntos por año. 

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Economía

Receta Socialista: Pedro Sánchez disparó el crecimiento de la deuda de 800 euros por habitante a más de 7.000

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La deuda pública de España se incrementó en casi 17 puntos porcentuales desde que el Partido Socialista se hizo cargo del Gobierno. Solamente este año se acumuló un endeudamiento por 78.964 millones de euros.

La contracara de la irresponsabilidad fiscal del Gobierno de Pedro Sánchez es el aumento desbocado del stock de la deuda pública. Desde la asunción del Partido Socialista Obrero Español (PSOE) al poder en junio de 2018, la participación de la deuda bruta española con respecto al PBI escaló del 100,4% al 117,68% al término de agosto de 2022.

Mientras que entre mayo de 2018 y mayo de 2019 la deuda pública española crecía a razón de 828 euros por persona, el crecimiento registrado entre mayo de 2018 y septiembre de este año se multiplicó nueve veces y alcanzó los 7.307 euros.

Lo que es lo mismo, la deuda del Estado español subió en 38.688 millones euros en el acumulado de 12 meses hasta mayo de 2019, pero considerando el acumulado hasta septiembre de este año el incremento se dispara hasta los 346.719 millones euros

Solamente en los primeros 9 meses de este año el stock del pasivo aumentó en 78.964 millones de euros, y hasta 12.609 millones de euros entre agosto y septiembre. Tras cuatro años de administración socialista, la deuda bruta española aumenta en 219 millones de euros todos los días

El principal factor explicativo para el crecimiento explosivo del endeudamiento es la falta de responsabilidad fiscal. Incluso habiendo llevado a cabo una muy poco convencional reforma tributaria para subir los impuestos en plena pandemia, el Gobierno de Sánchez no consiguió que los aumentos en la recaudación compensaran la expansión del gasto público.

La recaudación total alcanzó el 43,74% del PBI al término del segundo trimestre del año, mientras que el gasto consolidado (incluyendo el Gobierno central y las Comunidades Autónomas) representó el 48,29% del producto en el mismo período. 

Gasto público y recaudación total de España entre 1999 y 2022.

No solamente ambas partidas se encuentran en niveles holgadamente superiores a los que había antes de la pandemia, sino que además la brecha entre el gasto y la recaudación sigue siendo más grande de la que había en el último trimestre de 2019.

El déficit fiscal financiero alcanzó el 4,54% del PBI hacia el pasado mes de junio, un resultado que es consistente con la meta de 4,9% para fin de año pero aún muy superior al 3% que se registraba antes de la pandemia.

El FMI estima que de cumplirse efectivamente la meta fiscal anual, España cerrará el 2022 con un déficit primario del 2,93% del PBI, y proyecta que se estabilizará en el 2% durante los próximos años. Este camino irresponsable garantiza que la deuda pública seguirá creciendo inescrupulosamente.

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España

El Gobierno socialista de Sánchez dispara 11 puntos el gasto público y apunta a un explosivo aumento de la deuda

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El Presupuesto para 2023 proyecta un aumento de casi 11% sobre las erogaciones del Estado. La deuda pública española se disparó en 130.000 millones de euros en lo que va de la gestión socialista. 

La responsabilidad fiscal dejó de ser una prioridad en la España socialista de Pedro Sánchez. El Gobierno presentó su Presupuesto 2023 con un brutal incremento del gasto público en torno al 10,7% en comparación al total de erogaciones para este año. Aislando las partidas que devienen de fondos europeos, el aumento presupuestario alcanza el 6,7% anual. 

El incremento explosivo del déficit fiscal se mantiene como una de las características más comunes en los Gobiernos socialistas de España. El gasto público acumula un incremento de 7 puntos del PBI desde el segundo trimestre de 2018, y hasta 1 punto porcentual hasta el cuarto trimestre de 2019 (antes del shock provocado por la pandemia). 

La recaudación total acumuló un crecimiento del 5,24% del PBI en lo que va de la gestión de Pedro Sánchez. La mayor parte de los ingresos responde a la reforma tributaria impulsada por el socialismo en 2020, aún en plena recesión, la cual implicó el aumento del tipo marginal máximo del 45% al 47% para los ingresos de personas físicas

Gasto público y recaudación total en España desde 1999.

La recaudación récord fue capaz de compensar el aumento de los gastos. La reducción del déficit fiscal, que había sido proyectada hacia la baja constantemente durante la administración anterior, fue completamente abordada a partir de 2018. 

El rojo financiero del Gobierno español saltó del 2,75% del PBI al final de la gestión del Partido Popular (PP) al 3,06% en 2019, y actualmente se mantiene en el 4,54% del producto tras el shock y la posterior reversión de la pandemia. 

A diferencia de otros países con mayor responsabilidad fiscal como Alemania, la pandemia llegó a España en un contexto de 1 año y medio de relajación en la reducción del déficit fiscal, una situación que se terminó pagando muy caro en términos de endeudamiento. 

La detención súbita de la corrección de las arcas públicas fue financiada con deuda. La gestión socialista añadió al país un monto total de 130.000 millones de euros sobre el stock heredado en 2018

La herencia del mandato de Pedro Sánchez comprende un masivo endeudamiento, la desaceleración del crecimiento del PBI, la profundización de los desequilibrios financieros del Estado y la marcha atrás con algunas de las flexibilizaciones regulatorias de la reforma laboral de 2012

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