La decisión del gobierno de Donald Trump de cuadruplicar, de 20.000 a 80.000 toneladas anuales, la cuota de importación de carne argentina con arancel mínimo, que ahora pasará a cero, generó fuertes críticas por parte de los demócratas, quienes defienden una política proteccionista.
Mientras la administración Trump busca que la medida baje los precios de los alimentos, legisladores demócratas reaccionaron con dureza, acusando al gobierno de Estados Unidos de favorecer a la Argentina en "detrimento" de los productores locales, a pesar de que la medida generar competencia y beneficia a los consumidores.
En los últimos meses, los precios de la carne en Estados Unidos alcanzaron niveles sin precedentes, generando presión sobre la Casa Blanca. Tras evaluar alternativas para contener la suba y reforzar la oferta interna, la administración optó por ampliar la cuota argentina y eliminar el arancel del 10% que regía para países como la Argentina.

El anuncio desató protestas de legisladores opositores, que dicen defender, según ellos, a los grupos ganaderos. En este contexto, alrededor de 50 congresistas demócratas enviaron una carta a la secretaria de Agricultura, Brooke Rollins, y al Representante Comercial de EE.UU., Jamieson Greer, acusando que el simple anuncio del incremento de la cuota argentina generó “caos” en el mercado interno, al que atribuyeron directamente a la decisión de Trump de ayudar a la Argentina.
En el mismo escrito, los legisladores de izquierda calificaron al presidente Javier Milei como un “líder extremista”, en un intento de cuestionar políticamente la decisión comercial.









