En respuesta a un ataque lanzado por parte de Islamabad contra posiciones terroristas del Talibán, la respuesta de Kabul no se hizo esperar.
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Las tensiones entre Afganistán y Pakistán han alcanzado un nuevo punto crítico tras una ofensiva a gran escala lanzada por las fuerzas afganas contra posiciones militares pakistaníes el sábado por la noche.
Este enfrentamiento ha dejado al menos ocho soldados pakistaníes muertos y varios más heridos, además de una significativa pérdida de armamento y posiciones estratégicas para el lado pakistaní.
Según informes locales y fuentes de seguridad, el ataque afgano fue una respuesta directa a recientes bombardeos aéreos realizados por la Fuerza Aérea de Pakistán sobre Kabul y otras ciudades afganas.
En represalia, unidades del Emirato Islámico de Afganistán llevaron a cabo operaciones terrestres en varios puntos fronterizos, particularmente en el área de Zazai Maidan, en la provincia de Khost. Allí, los guardias fronterizos afganos cortaron el alambre de púas instalado por Pakistán en la línea Durand, una frontera históricamente disputada entre ambos países, y tomaron el control de varios puestos del Cuerpo de Frontera pakistaní.
El conflicto no se limitó a Khost. También se reportaron enfrentamientos intensos en las provincias de Helmand, Zabul y Paktia, donde múltiples puestos de control de las fuerzas pakistaníes colapsaron ante el avance afgano.
En estas regiones, el ejército afgano logró hacerse con una gran cantidad de armamento y equipo militar. De acuerdo con algunas fuentes, incluso se capturó un tanque Mil Dehshika, y cinco soldados pakistaníes habrían rendido sus armas en el distrito de Maiwand, en la provincia de Kandahar.
Esta escalada de violencia ha generado gran preocupación a nivel regional, ya que marca uno de los enfrentamientos más significativos entre ambos países desde que el Talibán tomó el control de Afganistán en 2021.
Las fuerzas armadas talibanes lograron tomar varias posiciones pakistaníes
Mientras que Afganistán acusa a Pakistán de violar su soberanía territorial con bombardeos aéreos no provocados, Pakistán responsabiliza a Kabul de permitir que militantes armados operen desde su territorio y ataquen suelo pakistaní, en especial en las regiones de Baluchistán y Khyber Pakhtunkhwa.
El enfrentamiento actual no solo refleja la frágil relación entre ambos gobiernos, sino que también pone en evidencia la falta de mecanismos efectivos de diálogo y resolución de conflictos. La disputa histórica sobre la línea Durand, que Kabul nunca ha reconocido oficialmente como frontera internacional, sigue siendo una fuente constante de fricción.
Además, este incidente podría tener consecuencias graves para la seguridad en Asia del Sur. Un conflicto abierto entre Afganistán y Pakistán tendría implicaciones no solo militares, sino también humanitarias, con posibles desplazamientos forzados de civiles en las regiones fronterizas y una mayor inestabilidad en una zona ya volátil por la presencia de grupos insurgentes y extremistas.
Los talibanes asesinaron al menos a 8 soldados pakistaníes y capturaron a varios más