El gobierno de Noruega anunció la presentación de un proyecto de ley que busca restringir la participación de menores en las redes.
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El gobierno de Noruega anunció que presentará antes de finales de 2026 un proyecto de ley para prohibir el uso de redes sociales a menores de 16 años, en una medida que busca reforzar la protección de la infancia frente a los riesgos del entorno digital. La iniciativa, impulsada por el Ejecutivo liderado por el primer ministro progresista Jonas Gahr Støre, también contempla trasladar a las empresas tecnológicas la responsabilidad de implementar sistemas efectivos de verificación de edad.
Según el gobierno, el objetivo central de la propuesta es garantizar que los niños puedan desarrollarse en un entorno más saludable, donde el juego, la socialización presencial y la vida cotidiana no estén dominados por algoritmos ni por el uso excesivo de pantallas. ''Queremos una infancia donde los niños puedan ser niños'', señaló Støre, al defender una legislación que considera clave para salvaguardar la vida digital de los menores.
La iniciativa noruega se enmarca en una tendencia creciente a nivel internacional para regular el acceso de los menores a plataformas digitales. En particular, sigue el precedente de Australia, que en diciembre pasado aprobó una normativa pionera que prohíbe el acceso a redes sociales a menores de 16 años. En ese caso, la medida alcanza a plataformas de grandes compañías tecnológicas como Meta, propietaria de Facebook e Instagram, TikTok, Snapchat, Google, a través de YouTube, y X.
El primer ministro progresista de Noruega anunció la presentación de un proyecto de ley para restringir el uso de redes sociales para menores de 16 años
Aunque Noruega no ha especificado aún qué aplicaciones estarán incluidas en la futura ley, se espera que el alcance sea similar al demencial modelo australiano. Desde el Ejecutivo sostienen que la regulación es necesaria ante el creciente impacto de las redes sociales en la salud mental de niños y adolescentes, así como por la exposición a contenidos inapropiados y la presión que ejercen los algoritmos sobre el comportamiento de los usuarios más jóvenes.
No obstante, la propuesta ha generado críticas y dudas sobre su viabilidad. Expertos advierten que la verificación de edad en internet sigue siendo un desafío técnico complejo, ya que los menores podrían eludir fácilmente las restricciones mediante datos falsos o herramientas como redes privadas virtuales (VPN). Además, implementar controles más estrictos podría implicar el uso de datos sensibles, lo que abre interrogantes sobre privacidad y protección de la información personal.
Por otro lado, muchas voces señalan que una prohibición total podría tener efectos contraproducentes. Existe el riesgo de que los menores migren hacia plataformas menos reguladas o espacios digitales más difíciles de supervisar. En esa línea, la plataforma YouTube afirmó recientemente que ha invertido durante años en sistemas de seguridad infantil y advirtió que limitar el acceso podría empujar a los jóvenes hacia entornos menos seguros.
Asimismo, críticos de la medida consideran que el enfoque puede resultar excesivamente restrictivo y plantean que alternativas como la educación digital, el acompañamiento familiar y herramientas de control parental podrían ser más efectivas. También subrayan que las redes sociales no solo implican riesgos, sino que ofrecen oportunidades de aprendizaje, expresión y conexión social.
La legislación noruega estaría inspirada en el proyecto presentado en Australia y restringiría una amplia gama de redes sociales