La intervención comenzó antes del amanecer, con bloqueos en autopistas y el cierre de avenidas estratégicas. Más de 2.500 agentes avanzaron por los callejones de las favelas, apoyados por drones y helicópteros.
El objetivo principal era Edgar Alves de Andrade, alias ''Doca'' o ''Urso'', jefe regional del Comando Vermelho y uno de los criminales más buscados de Brasil, con más de un centenar de causas judiciales. Las autoridades ofrecen 100.000 reales (unos 17.500 dólares) por información que conduzca a su captura.
Según la policía, se incautaron 42 fusiles de alto calibre, drogas y equipos de comunicación de última generación. La magnitud del operativo refleja el nivel de poderío del crimen organizado, que, como señalan expertos, se ha expandido sin control ante la falta de una política nacional de seguridad coherente.














