La Oficina Federal para la Protección de la Constitución de Alemania (BfV), el organismo de inteligencia doméstica del país, identificó a China, Rusia e Irán como los principales actores involucrados en actividades de represión transnacional y advirtió que las personas que abandonan regímenes autoritarios pueden continuar siendo vigiladas, amenazadas o intimidadas incluso después de establecerse en territorio alemán.
En una publicación difundida el 20 de agosto, la BfV explicó que las operaciones vinculadas a China afectan a distintos grupos considerados como una amenaza por Beijing. Entre ellos se encuentran activistas chinos, ciudadanos que cuestionan el sistema de partido único, uigures, tibetanos, practicantes de Falun Gong y defensores de la democracia en Hong Kong o de Taiwán.
Según el organismo, las autoridades políticas chinas utilizan sus servicios de inteligencia y otros actores que trabajan bajo su dirección o en su nombre para vigilar e intimidar a personas consideradas opositoras fuera de China. La advertencia refleja la preocupación alemana por el alcance extraterritorial del aparato de seguridad chino y por sus intentos de controlar a comunidades de origen chino incluso dentro de Europa.













