El rol del canciller argentino Pablo Quirno fue determinante. Bajo instrucciones del presidente Javier Milei, la diplomacia argentina articuló una posición firme junto a Paraguay, Perú, Bolivia, Costa Rica, Ecuador, El Salvador, Panamá, República Dominicana y Trinidad y Tobago. En señal política inequívoca, varios de estos países enviaron representantes de bajo rango diplomático al encuentro virtual.
El objetivo del sector impulsor de la reunión era condenar la intervención militar estadounidense que permitió la detención de Maduro y su esposa, hoy presos en Nueva York y a disposición de la Justicia norteamericana por cargos vinculados al narcoterrorismo transnacional. Sin embargo, para el bloque liderado por Argentina, no se trató de una agresión ilegítima, sino de una acción contra un régimen señalado por violaciones sistemáticas a los derechos humanos.













