El Congreso de Brasil aprobó una reforma clave del sistema penal que modifica el cálculo de las condenas por delitos vinculados a ''actos contra el orden democrático'', en una decisión que representa una victoria para la oposición y, en particular, para el expresidente Jair Bolsonaro. La medida fue sancionada tras la anulación del veto del mandatario comunista brasileño, Luiz Inácio Lula da Silva, evidenciando el peso de la mayoría legislativa.
La votación fue contundente en ambas cámaras. En la Cámara de Diputados, 318 legisladores apoyaron la anulación del veto frente a 144 que se opusieron, mientras que en el Senado la medida fue aprobada por 49 votos a favor y 24 en contra. Con este resultado, el Congreso ratificó su potestad constitucional para revisar decisiones del Ejecutivo y avanzó con una normativa que corrige excesos del sistema judicial.
La llamada ''ley de dosimetría'' introduce un principio central: evitar la acumulación automática de penas por delitos similares. En lugar de sumar condenas por figuras como la abolición violenta del Estado de Derecho y el golpe de Estado, se aplicará únicamente la pena correspondiente al delito más grave, con un incremento proporcional. Además, la ley contempla reducciones de entre un tercio y dos tercios para personas que hayan participado en hechos colectivos sin ejercer liderazgo ni financiamiento.













