Este acto provocó disturbios en varias partes del mundo, particularmente en países de mayoría musulmana. En Irak, por ejemplo, se llevaron a cabo protestas frente a la embajada de Suecia en Bagdad, lo que culminó con la expulsión del embajador sueco del país.
Además, Momika fue acusado en agosto de 2023 junto a otro hombre de "incitación contra un grupo étnico" en relación con cuatro incidentes ocurridos en el verano de ese mismo año. La sentencia en su caso estaba prevista para el jueves, pero fue pospuesta tras la confirmación de su muerte.
En el momento del asesinato, algunos medios locales informaron que Momika estaba transmitiendo en vivo a través de redes sociales, lo que sugiere que podría haber estado involucrado en algún tipo de confrontación o en un acto provocador justo antes de su muerte.













