El presidente Joe Biden calificó la caída del gobierno de Bashar al-Assad en Siria como un “acto fundamental de justicia” después de décadas de represión, pero advirtió que también representa un momento de "riesgo e incertidumbre" para Medio Oriente. Biden hizo estos comentarios tras la toma del país por parte de grupos rebeldes después de más de 12 años de guerra civil y décadas de gobierno de la familia Assad.
En su discurso, destacó que la acción de Estados Unidos y sus aliados debilitó a los principales respaldos de Siria, como Rusia, Irán y Hezbollah, y afirmó que, por primera vez, estos actores ya no podían defender el control de Assad sobre el poder. Además, Biden mencionó que esta situación ha cambiado el equilibrio de poder en la región. Sin embargo, Biden no mencionó la participación de Turquía en el conflicto ni de su presidente Erdogan.
Por su parte, el presidente electo Donald Trump también comentó sobre la caída de Assad, señalando que este huyó de Siria porque su aliado cercano, el presidente ruso Vladimir Putin, ya no estaba interesado en protegerlo. En sus publicaciones en redes sociales, Trump también subrayó que Estados Unidos no debía involucrarse militarmente en el conflicto sirio, ya que "no era nuestra lucha".
Biden, en contraste, dejó claro que no había intención de intervenir directamente, aunque Estados Unidos mantiene aproximadamente 900 tropas en Siria, principalmente trabajando con aliados kurdos en el noreste para evitar el resurgimiento del grupo Estado Islámico (ISIS). Biden también informó que el ejército estadounidense ha realizado numerosos "ataques aéreos de precisión" contra campamentos y operaciones del ISIS en Siria.

Los grupos rebeldes que derrocaron a Assad están liderados por Hayat Tahrir al-Sham, una organización que el gobierno de Biden ha designado como terrorista por sus vínculos con al-Qaeda, aunque al-Sham afirma que ya ha roto esos lazos.
Biden expresó que, aunque estos grupos han dicho lo correcto en cuanto a sus intenciones, su historial de terrorismo y abusos de derechos humanos exige una vigilancia constante. Agregó que las acciones de estos grupos serán evaluadas conforme asuman mayores responsabilidades.
La caída de Assad agrega más tensión a una región ya marcada por conflictos, como la guerra de Israel con Hamas en Gaza y el frágil alto el fuego con Hezbollah en Líbano. Trump vinculó la situación en Siria con la guerra en Ucrania, sugiriendo que el debilitamiento de los aliados de Assad, como Rusia e Irán, podría tener implicaciones para el conflicto ucraniano.










