Bolivia puso fin al régimen de tipo de cambio fijo que había permanecido vigente durante los últimos 15 años y comenzó a implementar un sistema de flotación cambiaria, en el que el valor del dólar será determinado por la oferta y la demanda. La decisión representa uno de los cambios económicos más relevantes de las últimas décadas y forma parte del plan del gobierno de Rodrigo Paz para enfrentar la escasez de divisas y estabilizar una economía golpeada por una profunda crisis.
La medida llega en un contexto marcado por la falta de dólares, la caída de las reservas internacionales y el deterioro de la actividad económica, una situación que distintos analistas describen como la peor crisis que atraviesa Bolivia en más de cuarenta años.
Bolivia abandona el tipo de cambio fijo
Con la entrada en vigencia del nuevo régimen cambiario, el Banco Central dejó de fijar el precio oficial del dólar, permitiendo que la cotización se determine libremente según las condiciones del mercado.










