Burkina Faso rompió oficialmente sus relaciones diplomáticas con Francia, profundizando el distanciamiento con la antigua potencia colonial y consumando años de crecientes tensiones políticas, militares y diplomáticas entre ambos países. La decisión fue anunciada por la junta militar que gobierna la nación africana y entró en vigor de manera inmediata, en un nuevo episodio del cambio de alianzas que atraviesa la región del Sahel.
El régimen burkinés comunicó el viernes la ruptura de vínculos con París, al que acusó de mantener ''ambiciones neo-coloniales'' y de brindar apoyo a ''redes subversivas y terroristas''. Aunque las autoridades no presentaron pruebas para respaldar esas acusaciones, sostuvieron que Francia ha interferido reiteradamente en los asuntos internos del país y que ya no existen las condiciones para mantener una relación diplomática basada en el respeto mutuo.
En un comunicado oficial, el ministro de Comunicación, Pingdwende Gilbert Ouedraogo, afirmó que ''las condiciones esenciales para desarrollar relaciones fundadas en el respeto recíproco, la confianza mutua, la no injerencia en los asuntos internos y el respeto por la soberanía nacional ya no se cumplen''. Por ese motivo, explicó, el Gobierno decidió poner fin de forma inmediata a las relaciones diplomáticas con Francia.

La respuesta de París llegó pocas horas después. El Ministerio de Asuntos Exteriores francés lamentó la decisión y la calificó como ''hostil e infundada''. Además, aseguró que el anuncio refleja ''la preocupante deriva de las autoridades burkinesas'' y confirmó que estudia la adopción de medidas recíprocas frente a la ruptura diplomática.
El portavoz del Ministerio francés, Pascal Confavreux, señaló que el Gobierno está evaluando cuáles serán los próximos pasos y, al mismo tiempo, recomendó a los ciudadanos franceses que permanecen en Burkina Faso extremar las medidas de precaución mientras continúa el seguimiento de la situación sobre el terreno.










