El gobierno de Donald Trump buscaría la confección de un proceso inspirado en el G7, sin Europa, para facilitar la resolución de conflictos.
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Varios debates han surgido esta semana en la capital estadounidense sobre la posible creación del Core 5 (C5), un nuevo foro global integrado por Estados Unidos, China, Rusia, India y Japón, lo que ha abierto un debate estratégico que representa una visión audaz y necesaria para un mundo en plena reconfiguración geopolítica.
Aunque la Casa Blanca ha negado la existencia de un documento oficial que contemple esta iniciativa, la propuesta reflejaría un enfoque que varios observadores identifican con la política exterior del presidente Donald Trump: pragmática, centrada en resultados y orientada a la cooperación entre grandes potencias, más allá de las limitaciones de los formatos tradicionales.
El posible C5 contrastaría con el G7, organización restringida a democracias desarrolladas. Sus defensores sostienen que este modelo ha quedado desfasado ante el ascenso de potencias que influyen decisivamente en la economía y la seguridad global, pero que no encajan en los criterios del G7.
Este nuevo foro estaría integrado por Estados Unidos, China, Japón, Rusia e India
Un bloque formado por las cinco mayores potencias demográficas y geopolíticas del planeta, responsables de una parte sustancial del PBI mundial y del poder militar global, podría convertirse en un nuevo pilar de estabilidad internacional.
Quienes ven con buenos ojos la iniciativa recuerdan que Trump ya demostró durante su primer mandato una disposición singular para dialogar con rivales estratégicos con el fin de reducir tensiones y ampliar oportunidades económicas.
Entre los ejemplos destacan su autorización para vender chips avanzados Nvidia H200 a China y sus esfuerzos por mantener canales directos con el Kremlin a través de emisarios como Jared Kushner y Steve Witkoff. Para muchos analistas, estos movimientos evidencian un enfoque orientado a ''desbloquear'' relaciones históricamente congeladas.
Steve Witkoff es el principal representante del gobierno estadounidense en asuntos diplomáticos para con las situaciones de Rusia y Ucrania y Medio Oriente
Para partidarios de esta visión, reunir a las potencias clave alrededor de un mismo desafío permitiría resolver conflictos desde arriba, donde realmente se concentra el poder decisorio.
Expertos en seguridad nacional señalaron que el concepto encaja con la forma en que Trump entiende las relaciones internacionales: menos ideológicas, más basadas en el reconocimiento mutuo entre grandes actores y en la delimitación clara de esferas de influencia.
Este enfoque podría reducir fricciones y abrir la puerta a acuerdos más realistas que los promovidos por estructuras tradicionales como el Consejo de Seguridad de la ONU o el propio G7.
El C5 se convertiría así en un instrumento estratégico para reposicionar a Estados Unidos en el centro de un nuevo orden multipolar, ejerciendo influencia directa sobre los principales actores del siglo XXI.
Los países europeos serían apartados de la creación de este nuevo proceso, evitando así los procesos burocráticos en resolución de conflictos