El régimen de Xi Jinping confirmó que no permitirá la participación de Taiwán en la próxima Asamblea Mundial de la Salud, el principal encuentro anual de la Organización Mundial de la Salud (OMS), profundizando una nueva disputa diplomática entre Beijing y Taipéi.
El portavoz del Ministerio de Relaciones Exteriores chino, Lin Jian, declaró que la participación de Taiwán en organismos internacionales debe ajustarse estrictamente al principio de “una sola China”, posición que sostiene que la isla forma parte del territorio chino y no puede actuar como un Estado independiente.
El portavoz del Ministerio de Relaciones Exteriores chino Lin Jian
La Asamblea Mundial de la Salud, que se celebrará este mes en Ginebra, reúne cada año a ministros y representantes sanitarios de distintos países para debatir políticas globales de salud pública. Taiwán había participado como observador entre 2009 y 2016, durante un período de relaciones más estables entre Beijing y Taipéi, pero desde entonces China bloqueó sistemáticamente su presencia.
Las autoridades taiwanesas criticaron la decisión china y acusaron a Xi Jinping de utilizar cuestiones sanitarias internacionales con fines políticos. El gobierno de Taiwán sostiene que su exclusión perjudica la cooperación global en áreas como prevención de pandemias, intercambio de información médica y respuesta ante emergencias sanitarias.
En los últimos años, distintos países occidentales, principalmente Japón y Estados Unidos, apoyaron públicamente la participación de Taiwán en organismos internacionales vinculados a salud, aviación y comercio. El gobierno de Trump volvió a pedir recientemente que la isla pueda asistir a la Asamblea Mundial de la Salud como observador.
El presidente taiwanes Lai Ching-te junto a la primer ministra japonesa Sanae Takaichi
La tensión ocurre además en medio de un deterioro creciente de las relaciones entre China y Taiwán. Beijing incrementó durante el último año sus ejercicios militares alrededor de la isla y endureció su postura diplomática frente al gobierno taiwanés encabezado por William Lai.
China considera a Taiwán una provincia separatista y sostiene que eventualmente debe quedar bajo control de Beijing, incluso mediante el uso de la fuerza si fuera necesario. Taiwán, por su parte, mantiene un gobierno autónomo desde 1949 y funciona en la práctica como un Estado independiente, aunque con reconocimiento diplomático limitado.
La exclusión de Taiwán de la Asamblea Mundial de la Salud vuelve a mostrar cómo la disputa entre Beijing y Taipéi continúa trasladándose a organismos internacionales y foros multilaterales, en un contexto de creciente tensión política y geopolítica en Asia.