El Congreso de Perú destituyó a Dina Boluarte por “incapacidad moral permanente” ante una crisis política e institucional.
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Este viernes 10 de octubre, el Congreso de Perú aprobó la destitución de la presidentaDina Boluartepor “incapacidad moral permanente”. En una sesión nocturna, 124 legisladores votaron a favor de una moción de vacancia, superando ampliamente el mínimo requerido.
El nuevo presidente del Perú, José Jerí, saluda el día de su juramentación.
Como resultado, José Enrique Jerí Oré, presidente del Congreso, fue juramentado esa misma noche como presidente interino para asumir hasta las elecciones previstas para abril de 2026.
Boluarte no asistió al Pleno del Congreso ni presentó defensa personal alguna durante la sesión que aprobó su destitución. Su abogado, Juan Carlos Portugal, sostuvo que no acudieron porque consideran que el órgano legislativo violó el debido proceso. “Hoy, el parlamento nacional, ese seno democrático de debate, por excelencia, renunció a esta garantía y consumará su violación. El debido proceso es un derecho, no una ilusión, un acto decorativo o de simple formalidad. ¡No lo convalidaremos!”, dijo.
Dina Boluarte, ex presidente de Perú.
Tras la vacancia, la expresidenta emitió un mensaje desde Palacio de Gobierno, en el que esgrimió su legado y defendió su gestión. Entonces dijo: “En todo momento, invoqué a la unidad, a trabajar juntos, a luchar por nuestro país. Ante este contexto, no he pensado en mí sino en los más de 34 millones de peruanos y peruanas”. Su intervención fue interrumpida por el corte de la señal en los canales locales cuando Jerí era juramentado como nuevo presidente.
Crisis acumulada: protestas masivas, desaprobación y fractura parlamentaria
La destitución no fue un hecho aislado, sino la consecuencia acumulada de una crisis política, social y de gobernabilidad profunda. Perú vivió semanas de movilizaciones en varias regiones, con poblaciones exigiendo el fin del mandato de Boluarte.
Los números hablan por sí solos: una encuesta de Datum International indica que su nivel de desaprobación es del 93 %. A esto se le suman las críticas de ciudadanos y protestas por la situación de inseguridad en el país. El episodio detonante se produjo unas horas después de un tiroteo en un concierto de Lima —grupo de cumbia Agua Marina— que dejó varios heridos y avivó la indignación por la ola de crímenes que sacude el país.
Protestas masivas contra la entonces presidente, Dina Boluarte.
El Congreso, tradicionalmente fragmentado, ya no le ofrecía respaldo. Bancadas como Fuerza Popular y Renovación Popular —que alguna vez habían pactado con su Ejecutivo— se plegaron a la vacancia. La ruptura de esas alianzas fue clave: al perder apoyos, Boluarte quedó aislada en el Legislativo.
Este problema consta de larga data en el Perú, que ha vivido una secuencia de crisis presidenciales en años recientes. En apenas unos pocos ejercicios institucionales, ya son varios los presidentes destituidos, dimitidos o que no terminaron su mandato.
¿Quién es Dina Boluarte?
Dina Ercilia Boluarte Zegarra nació el 31 de mayo de 1962 en Chalhuanca, región de Apurímac, Perú. Sus orígenes rurales le permitieron el acercamiento a sectores indígenas y de izquierda.
Fue electa como vicepresidenta en la fórmula de Pedro Castillo (2021) y también ocupó el ministerio de Desarrollo e Inclusión Social hasta fines de 2022. Cuando Castillo intentó disolver el Congreso, fue vacado y Boluarte asumió la presidencia por sucesión constitucional.
El entonces candidato presidencial por Perú Libre, Pedro Castillo, y su vicepresidenta, Dina Boluarte, en 2021.
Hasta ese momento, había militado en el partido Perú Libre, con orientaciones marxistas-leninistas, del cual fue expulsada en 2022.
Durante su gestión presidencial se enfrentó a protestas masivas, cuestionamientos por represión y múltiples denuncias constitucionales. También fue señalada en el escándalo “Rolexgate”, por enriquecimiento ilícito con relojes no declarados.
Inseguridad, corrupción y colapso del proyecto Boluarte
El fracaso más notorio de su mandato fue la incapacidad para contener la ola delictiva. En los primeros ocho meses de 2025, se reportaron más de 6.000 homicidios, un récord para ese periodo en años recientes. En paralelo, las denuncias por extorsión se incrementaron en más de un 20 %.
El escándalo Rolexgate y acusaciones de enriquecimiento ilícito socavaron aún más su credibilidad. Intentó recomponer su base política buscando alianzas con partidos conservadores, pero esas negociaciones naufragaron ante la crisis de gobernabilidad y la presión social.
El “Rolexgate” fue un escándalo de corrupción que involucró a Dina Boluarte a comienzos de 2024, cuando la prensa reveló que poseía y usaba varios relojes de lujo.
La líder de Fuerza Popular, Keiko Fujimori, marcó distancia y rechazó cualquier vínculo político con la expresidenta. “Dicen que yo tengo la culpa de Dina. En primer lugar, Dina no estaba en mi plancha, estaba en la de Pedro Castillo. Parece que algunos tienen mala memoria”, ironizó.
Fujimori recordó que Boluarte asumió la presidencia por mandato constitucional tras el fallido golpe de Estado de Castillo en diciembre de 2022, y negó tajantemente haber participado en un supuesto “gobierno en la sombra”. La declaración refuerza la idea de que, pese a los intentos de Boluarte por acercarse a sectores del fujimorismo durante su gestión, esa relación nunca fue orgánica ni política, sino puramente coyuntural frente a la crisis.
En el epílogo, su proyecto de “centro pragmático” no resistió la fractura política peruana y el descontento social. Hoy, la vacancia marca un reinicio institucional para Perú.