En una de sus primeras medidas, la recién asumida primer ministro de Japón, la ultraderechista Sanae Takaichi, creó un nuevo Ministerio de Inmigración, con el objetivo declarado de deportar a los inmigrantes ilegales en el país.
La decisión, anunciada como parte de sus primeras medidas de gobierno, refleja la intención de Takaichi de implementar políticas migratorias más estrictas y de reforzar el control sobre la entrada y permanencia de extranjeros en Japón.
Para liderar esta nueva cartera, Takaichi designó a Kimi Onoda, quien se convierte en la ministra más joven del gabinete. Onoda tendrá la tarea de promover lo que se ha definido como una “sociedad de coexistencia ordenada con extranjeros”, un cargo creado específicamente para abordar los desafíos relacionados con la inmigración y la convivencia con personas de nacionalidad extranjera en Japón.













