El mercado financiero internacional atraviesa una sacudida de proporciones históricas impulsada por la desconfianza del capital privado y la volatilidad macroeconómica. En un clima enrarecido a 4 días de las elecciones en los Estados Unidos, el Nasdaq 100 —el emblemático índice tecnológico estadounidense— ha ingresado oficialmente en corrección técnica tras sufrir una masiva sangría de activos.
En el lapso de las últimas tres semanas, este indicador perdió casi 5 billones de dólares de capitalización bursátil, pulverizando las ganancias acumuladas durante meses. La desintegración de valores no se detuvo en el sector tecnológico; la ola de ventas desató un verdadero crash de la bolsa que evaporó USD 1,8 billones en una sola jornada a lo largo de toda la plaza neoyorquina. Durante ese día de pánico bursátil, las pizarras mostraron caídas generalizadas en los principales índices:

El Nasdaq cerró con una pérdida del 3,02%, ubicándose en los 25.398,37 puntos.
El S&P 500 cayó un 1,81%, retrocediendo hasta los 7.580,65 puntos.
El Dow Jones descendió un 0,94%, finalizando en los 51.852,68 puntos.
El Russell 2000, indicador que reúne a las pequeñas y medianas empresas de Estados Unidos, cedió un 2,04%, quedando en 2.808,85 puntos.
En paralelo, el bono del Tesoro de Estados Unidos a 10 años elevó su rendimiento al 4,941%, encareciendo marcadamente el crédito y presionando el costo de financiamiento global.













