El régimen de Luiz Inácio Lula da Silva atraviesa una de sus semanas más delicadas desde su regreso al poder, en medio de un deterioro político que empieza a sentirse también en el Congreso, el Senado y los mercados electorales. La caída de su imagen pública, la ventaja que Polymarket le asigna a Flávio Bolsonaro y los recientes reveses legislativos configuraron un escenario adverso para el presidente filocomunista.
El malestar venía acumulándose desde marzo, cuando multiples informes coincidieron en un cuadro preocupante para el oficialismo brasileño: menor aprobación presidencial, caída en la confianza del consumidor y preocupación por la inflación. Ese combo de desgaste político y pesimismo económico empezó a erosionar la percepción social sobre el rumbo del país.

Ese malestar también empezó a trasladarse al terreno electoral. En Polymarket, según la captura difundida, Flávio Bolsonaro aparece con 43% frente al 38% de Lula da Silva en el mercado sobre las elecciones presidenciales de Brasil. Aunque no se trata de una encuesta tradicional, el dato refleja cómo los inversores y apostadores políticos comienzan a mirar con mayor expectativa a la derecha brasileña.
El segundo golpe llegó desde el Congreso. Los legisladores brasileños anularon el veto de Lula a una ley que reduce la condena de 27 años contra Jair Bolsonaro, condenado por la Justicia brasileña por el "supuesto" intento de golpe de Estado posterior a las elecciones de 2022. La medida podría dejar la pena del exmandatario en poco más de dos años y también beneficiar a otros condenados por hechos vinculados a enero de 2023.










