Sean O’Brien, fundador del Laboratorio de Privacidad de la Facultad de Derecho de Yale, sumó nuevas preocupaciones al debate: "DeepSeek está enviando datos básicos de red y perfiles de dispositivos a ByteDance, propietario de TikTok, y sus intermediarios", afirmó en declaraciones a WIRED. Esto refuerza el temor sobre la posible transferencia masiva de datos de usuarios internacionales hacia China, lo que podría generar mayores restricciones regulatorias.
WIRED destacó que la información recopilada por DeepSeek abarca chats, historial de navegación dentro de su plataforma, datos personales como direcciones de correo electrónico, números telefónicos y direcciones IP, además de datos obtenidos mediante cookies.
Su política de privacidad establece que estos datos serán almacenados en servidores ubicados en China, donde podrían ser utilizados para cumplir con "obligaciones legales" en el marco de estrictas leyes que otorgan a la dictadura china acceso a información privada de los usuarios.
Bart Willemsen, analista y especialista en privacidad, advirtió en WIRED que la mayoría de los usuarios no entienden completamente el funcionamiento interno de estas plataformas ni los datos que se emplean para su entrenamiento.
Además, expresó su preocupación por las "posibles influencias ideológicas incorporadas en estos sistemas". Según Willemsen, la manera en que los usuarios interactúan con estos modelos aumenta el riesgo de manipulación subliminal del contenido o direccionamiento en las conversaciones.
El tema de la censura también fue motivo de controversia. Varios usuarios señalaron que DeepSeek evita responder preguntas sobre temas sensibles, como la masacre de Tiananmén de 1989, y que, en su lugar, ofrece respuestas alineadas con narrativas oficiales del Partido Comunista Chino.